Tal vez, al igual que muchas personas, te cueste poner el foco en las cosas que quieres. Piensas mucho en cosas que no son productivas para ti, y repetidamente estás prestando atención a eso. Y una de las grandes habilidades que necesitamos poseer para poder lograr paz mental en nuestra vida, es saber como enfocarnos en las cosas que queremos. ¿Has sentido ansiedad, tristeza, aburrimiento? Esto se debe a que has centrado tu atención en los acontecimientos equivocados. Hay una forma sencilla y comprobada para cambiar este pequeño error en el proceso mental: ¡Las preguntas!

Las preguntas pueden ser una herramienta muy eficaz para cambiar nuestro enfoque ¿Por qué la importancia de las preguntas que nosotros realizamos? Porque estás llevaran a determinadas respuestas, que luego poco a poco, iran generando una determinada corriente de pensamientos. Las preguntas tienen la capacidad de tomar nuestra atención y dirigirla hacia determinada situación u objeto. Cuando nosotros preguntamos en general cualquier cosa, nuestro cerebro se enfoca en las respuestas que puede darnos. Por ejemplo: Cuando estamos en un lugar indeseado, como una reunión de la que queremos irnos, podríamos preguntarnos a nosotros mismos: “¿Qué hago aquí?” con un ápice negativo, y está pregunta generaría respuestas tales como: “Es necesario para tener mi trabajo”, “No sé porque estoy aquí, pero quiero irme en este momento”, “Esto es muy aburrido”, etcétera. Como vimos en este pequeño caso, una sola pregunta genero una especie de menú , proporcionado para el cerebro para satisfacer la exigencia de respuestas de nuestra pregunta.  Está pregunta, enfoco nuestras respuestas.

¿Por qué hablo sobre esto? Porque si podemos utilizar las preguntas para enfocarnos y estas necesariamente generarán respuestas, que luego se materializarán mediante acciones o actitudes. Personalmente creo que sería muy provechoso aprender a usarlas! Podemos utilizar, en todas las áreas de nuestra vida, preguntas que nos sean provechosas. Ya que nuestro cerebro no distingue entre las que nos generan emociones positivas o negativas, solo contesta nuestra pregunta. Te mostraré un ejemplo de cómo preguntas bien formuladas pueden cambiar tu enfoque:

Supongamos que hay dos personas, en la misma situación, con las mismas herramientas, como podría ser una congestión en la autopista. Una de las personas decide hacerse preguntas como: “¿Por qué me pasa esto a mi?, ¿Cuándo se va a terminar esto?, ¿Por qué no fui por otro lugar?”, y  estas preguntas generaran respuestas tales como: “No sé porque decidí venir por esta autopista”, “Esto tardará una eternidad”, “Soy muy tonto, debería haber hecho otra cosa”. Estás respuestas tienen dos cosas en común, una, que son cerradas. Ninguna ofrece una solución a la situación que estamos enfrentando, solamente hace de un pequeño problema, una situación escandalosa, que genera emociones y pensamientos negativos, que luego nos acompañarán por el resto del día. Y la otra, todas esas respuestas negativas, cerradas, se generaron a partir de lo que esa persona decidió preguntarse. Ahora, veamos como la otra persona que se encontraba en la misma circunstancia decidió formular sus preguntas, en la misma situación, si les parece  también con el mismo automóvil. Ante la congestión el hombre decidió preguntarse a sí mismo: “Dado que estoy aquí, ¿Qué puedo hacer para aprovechar este tiempo?”, “¿Cómo puedo hacer que está circunstancia juegue a mi favor?”, y estás simples dos preguntas, cambiaron su enfoque, desde el problema, hacía la oportunidad.  Las respuestas que tienen que ver con el interés personal, como podría ser pensar en cómo mejorar su relación, escuchar su tema musical favorito, escuchar un audio-libro. Todo dependiendo de los intereses de la persona, pero es importantísimo el logro de poder cambiar el enfoque de nuestras preguntas, en los momentos que las circunstancias y los estímulos exteriores nos inviten a hacer lo contrario.

Lo más importante de esto es notar que, la mayor cantidad de veces, no es la circunstancia en sí lo que define nuestras emociones y acciones. Sino nuestra reacción, las preguntas que decidimos hacernos a nosotros mismos en esas circunstancias. Esas preguntas llevarán a pensamientos, los pensamientos llevarán a las acciones, y las acciones a los resultados. En este ejemplo, vimos como dos personas, en la misma situación, eligieron preguntas distintas y eso las llevo a resultados distintos. En la misma situación, uno estaba realmente abatido y mal humorado. Y el otro, aceptando la situación, no viéndola peor de lo que era, pudo aprovechar el tiempo para hacer algo que le simpatizaba hacer, y de esa manera, no permitir que una circunstancia temporal arruine su día.

A fin de cuentas, todos sabemos que cada uno es responsable por su propia felicidad. Como lo es de conseguir todas las cosas que el sueñe con poseer en su vida, esa hermosa responsabilidad, esa promesa de grandeza, es nuestra y solo nuestra. La utilización correcta de nuestras preguntas, tiene la asombrosa capacidad de poder ayudarte a redirigir tu enfoque. Y al cambiar ese enfoque, vemos el exterior de una manera distinta. Es esa hermosa capacidad que poseemos de crear el mundo externo a partir del mundo interno.

“Las circunstancias y cosas permanecen siempre igual. Lo que puede cambiar es lo que nosotros pensamos sobre ellas.”

Un ejemplo específico y contundente de esto es el enamoramiento. Cuando estamos enamorados poseemos un interior tan fuerte y floreciente, lleno de felicidad, que podemos manejar muchas circunstancias que en otro momento podrían haber sido causa de tristeza. Nuestro interior abundante, crea circunstancias abundantes. Porque nosotros creemos que todo nuestro exterior está en sintonía con esa alegría interna.

Muchas gracias por utilizar tu tiempo para leer esto!

Por tu salud y felicidad,

Empatía con la vida

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