¿Qué decís cuando te preguntan cómo estás? ¿Cómo hablas de vos mismo con respecto a la felicidad? ¿Qué palabras utilizas cuando te preguntan sobre tu situación económica? ¿Cuándo te preguntan por el amor?

La importancia de nuestro lenguaje es mucho mayor de la que podemos imaginar. Cuando expresamos las palabras, lo que estamos haciendo es afirmar el flujo de pensamiento que las genera. Es algo así como traspasar al mundo físico nuestro pensamiento. Me gusta pensar que una acción es un pensamiento cargado con tanta energía que debió pasar al plano físico, ya que nuestra mente no podía retenerlo. En este caso el pensamiento se manifestó mediante la acción del habla, la palabra.

Las palabras confirman las realidades de una persona, cuando habla se puede deducir cuales son las características, las expectativas, las limitaciones, todo lo que esa persona tiene en su interior ¿Por qué? Porque las palabras provienen de los pensamientos, las emociones y de ellos procede nuestro carácter. Por eso, te recomiendo que prestes especial atención a las palabras más comunes de tu vocabulario y que tal vez no te sirvan para tu ideal de vida, ya que si bien lo que originan las palabras son los pensamientos, las palabras los reafirman y los arraigan en el subconsciente.

Por ejemplo, si tenemos un pensamiento negativo sobre el clima y lo reafirmamos con nuestras palabras, estamos reafirmando esa conexión, estamos haciéndole ganar fuerza. Si pensamos: “El clima de hoy es horrible”, y automáticamente lo transmitimos en palabras, habremos hecho que ese pensamiento  pase a al mundo tangible, le hemos dado fuerza a ese pensamiento negativo, nos “identificamos con él”. En cambio, la otra opción que tenemos es, si bien podemos tener un pensamiento negativo como el que nombré anteriormente, cambiaremos las palabras a utilizar, no reafirmaremos la negatividad momentánea que se genero en nuestra mente. Podríamos decir “Sinceramente, no me afecta mucho el clima, me parece un excelente día” En ese momento la mayoría no va a sentir interiormente que va a ser un día maravilloso, pero lo que hace esto principalmente, es hacerte consciente de que estabas pesando algo negativo, y automáticamente te hace pensar en algo positivo. Cuando dices las palabras “…me parece un excelente día”, no puedes estar pensando en algo negativo.

El principal beneficio que tiene esta adecuada utilización de palabras, es que nos da la posibilidad de distanciarnos, de no asociar el pensamiento negativo con nosotros mismos. Todos, o al menos la mayoría de nosotros,  en algún momento de nuestro día poseemos algún pensamiento negativo, de limitaciones o de miedos. Se ha comprobado mediante estudios científicos que tenemos unos sesenta mil pensamientos al día, si realmente no tienes ningún pensamiento negativo, me gustaría conocerte. Volviendo al tema, si no nos identificamos con esos pensamientos negativos, durarán muy poco tiempo, dejando lugar a que otro pensamiento tome su lugar. En el caso de que el pensamiento negativo ya haya surgido, la utilización de palabras positivas, hará que hagamos consciente la inutilidad de ese pensamiento negativo. Está de más decir, que los miedos, las indecisiones, las limitaciones, nunca lograron ni lograrán nada relacionado con la felicidad de una persona. Y lo que todos buscamos principalmente, es felicidad.

Otra cualidad muy importante de las palabras, es que las palabras negativas cierran puertas, quitan responsabilidad de la persona, hacen dueñas a las circunstancias, conforman un carácter de incapacidad en la persona. Al decir “El clima de hoy es horrible”, cerramos la puerta a una mejoría, cerramos la puerta a la responsabilidad de hacer que el día de hoy sea maravilloso. Si, el día no es el mejor que te haya tocado vivir, pero, ¿Qué vas a hacer? ¿Realmente te vas a quedar sentado quejándote porque no te toco un buen día? En estos casos no nos preguntamos algo que nos pueda hacernos sentir bien, simplemente hacemos una afirmación negativa. En cambio, si cambiamos nuestras palabras a “Este día solamente puede mejorar!”, nos abrimos a otro día distinto, porque nuestras expectativas con el día cambiaron. Cuando salgamos de nuestro hogar vamos a buscar inconscientemente cosas que me van a transmitir el mensaje de: “Que hermoso día”,  un flujo de pensamientos positivos fluyen en nuestra mente. El hacernos preguntas positivas, nos lleva a conseguir oportunidades, alternativas positivas. Y si en este momento esa voz en tú cabeza te está diciendo que no es probable que funcione, por favor, no lo des fuerza a ese pensamiento, no lo pongas en palabras, la única persona que se está perjudicando con esos pensamientos eres tú misma. Estás tirando rocas delante de tú camino hacía una vida más feliz. Haz la prueba!

Me gustaría compartir un pequeño ejemplo: Supongamos que salimos de nuestro hogar en un día lluvioso, molestos, esperando y repitiendo en nuestra mente: “No quiero mojarme, no quiero mojarme, no quiero mojarme.” Y accidentalmente pisamos una baldosa, que nos hace mojarnos los pies. Nuestra reacción es de cólera, nuestro día acaba de arruinarse, y apenas acaba de comenzar. Mi pregunta es: ¿Qué esperábamos encontrar? Repitiendo la frase “No quiero mojarme” o imaginándome enfadado ante el posible futuro accidente de mojarme, hace que nos preparemos para eso. Lo visualizamos, lo sentimos, y incluso podemos comenzar a sentirnos enojados sin siquiera haber recibido una gota de agua. En lo que sea que nos centremos, va a expandirse en nuestro día. Si sales de tu hogar pensando en: “Si me cae una gota, va a ser un día horrible”, o “Este día no tiene posibilidades de mejorar”, ¿Realmente piensas que hay una posibilidad de que el día sea mejor? ¡No, no hay absolutamente ninguna posibilidad!  Porque tú no estás abierto a que lo sea. Realmente muchos de nosotros tenemos la ilusión de que repetirle a nuestra mente las cosas que NO queremos que pasen, es productivo. Ciertamente, no lo es.

Imaginemos por un momento nuestra mente como una licuadora. Estamos antojados de beber un licuado de frutillas, y cuando estamos a punto de comenzar a colocar las frutas, ¿Nosotros pensamos que no deberíamos ponerle bananas, mangos, naranjas a nuestro licuado? Absolutamente no! Sabemos que debemos poner frutillas, para que el licuado sea de frutilla. Todos sabemos cómo funcionan las cosas en el mundo externo, pero ignoramos que el funcionamiento natural es el mismo en el mundo interno. ¿Cómo esperamos obtener resultados positivos, si ponemos advertencias, carteles sobre cosas negativas, en nuestra licuadora? Es como decir, “Si, quiero licuado de frutillas!”, y al mismo tiempo, estar tirando trozos de banana, naranja, a la licuadora.

Por estas cosas, ten mucho cuidado en cuales pensamientos decides reafirmar con tus palabras! Nuestro cerebro es una esponja sin capacidad de discernir, no entiende si lo que le decimos es real o es falso, si es verdad o mentira, si nos hace bien o mal. Solamente recibe órdenes, las procesa, y actúa conforme con ellas. Al decir cosas como: “No soy capaz”, “No estoy hecho para esto”, “Nunca podré conseguir eso”, el cerebro actúa en consecuencia. La repetición de palabras y pensamientos se arraigan en el inconsciente, se vuelven automáticas, es nuestro deber remover las que no son productivas y poner raíces en nuestra mente de lo que nos ayude a tener una vida perfectamente balanceada y feliz!

Te agradezco muchísimo por utilizar tu tiempo para leer esto, y estamos abiertos a contestar cualquiera de tus preguntas! Te deseamos una maravillosa vida.

Por tu salud y felicidad,

Empatía con la vida

Anuncios