¿Te gustaría aprender más en menos tiempo? ¿Utilizar al máximo la capacidad de tú cerebro? ¿Sin tener que estresarte por una gran cantidad de información por adquirir? El estudio en ocasiones puede ser estresante debido a la abultada cantidad de responsabilidades que tenemos. Aunque esto sea así en ocasiones, no debe ser algo común en nuestro aprendizaje. Ya que si deseamos ser mejores personas,  el aprendizaje formará parte de nuestros días a lo largo de nuestra vida.  En su nuevo libro “aprender a aprender” Benedict Carey, nos muestra algunos mitos que están instalados en el ámbito del aprendizaje y los refuta con pruebas científicas. Para sacar un mayor provecho de nuestro cerebro, y  aprender más, con menos esfuerzo.

¡Empecemos!

“Estudia siempre en un mismo lugar, mientras más silencioso y tranquilo sea, es mejor. También es conveniente hacerlo con la luz del día.”

Esto no es del todo correcto, determinadas pruebas científicas con estudiantes demostraron que hay una mejor forma de fijar conocimientos:

“Estudia siempre en lugares distintos, variando un tipo de música, variando el tipo de luz y de personas.”

Esto se debe a que al hacer el primer ejercicio, nosotros utilizamos solo una parte del potencial de nuestro cerebro, creando un solo camino de acceso a lo que quiera aprender. Al variar el lugar, la música, las personas, lo que siento, voy creando múltiples caminos hacia un mismo conocimiento. Facilito al cerebro la recuperación de esa información que estudie, porque tiene distintas conexiones por las cuales llegar a ella. También hay otra desventaja al utilizar siempre el mismo lugar de estudio, esa es que nuestro cerebro forma conexiones neuronales de esa determinada tarea (estudiar), asociadas a ese lugar en particular. Esto significa que siempre vamos a tener un mayor rendimiento intelectual en ese lugar, que en cualquier otro. Esto no es conveniente para estudiantes secundarios, terciarios, universitarios, ya que no rendimos los exámenes en el escritorio de nuestra habitación.

“Para poder estudiar, debes estar absolutamente concentrado en la tarea que estás haciendo.”

Si bien esta frase tiene una aproximación a lo que las pruebas científicas reflejan, también tiene una pequeña diferencia que puede ser importante. Estamos desperdiciando lo que en términos científicos denominan: incubación. Se refiere a tiempos muertos en determinados punto de nuestros estudios, que hacen que nuestro cerebro pueda repasar el conocimiento adquirido y también analizar que falta aprender. El periodo de concentración de una persona no puede durar mucho tiempo sin estimulantes externos como el café. Pero realizando estos pequeños intervalos de tiempo, como por ejemplo, estudiar un periodo de 30 minutos y luego hacer una llamada, o ir a charlar con un compañero por 10 minutos, y continuar luego con un estudio concentrado, eso es ideal. Está técnica te permitirá evadir la ilusión de fluidez (como la llaman los científicos), que es la sensación que tenemos de haber aprendido algo sin que en realidad se haya generado un aprendizaje, sería parecido al a lo que pasa cuando memorizamos, la ilusión de la fluidez nos hace creer que aprendimos algo, pero realmente es un aprendizaje a muy corto plazo. Lo que también genera esta pausa realizada en medio de la concentración es el olvido deseado, cada vez que estudiamos y debemos re-estudiar, para traer un conocimiento de nuevo a la conciencia, ese recuerdo u información gana mucha fuerza. Por eso olvidar no siempre es malo, ya que ayuda increíblemente a fijar conocimiento cuando lo estudiamos nuevamente, es algo así como:

“¿Cómo era esta respuesta?, ¿Cómo era esta respuesta?, ¿ Como era esta respuesssta?. Ah sí, ya lo recordé.”

Es difícil que nos olvidemos de nuevo de esa respuesta. Esto significa: Cuando estés estudiando una hoja y no recuerdes algo, no la leas inmediatamente para encontrar la respuesta, utiliza tu cerebro al máximo, intenta averiguar la pregunta por 5 o 10 minutos, y si no lo consigues, repasa la hoja. Ahora no lo olvidarás!

Ahora también, algunas suposiciones que la ciencia confirma sobre los mitos del aprendizaje:

Dormir potencia el aprendizaje.

El dormir la siesta luego de estudiar, o estudiar justo antes de dormirte, es útil. Esto se comprobó mediante la prueba que hizo un hombre a su hijo mientras dormía, colocándole un complejo artefacto para leer la actividad neuronal durante el sueño. Este hombre notó que en la mitad del sueño se generaba una gran oleada de actividad neuronal, similar a la de una persona despierta. A lo largo de la noche se va pasando por distintas fases del sueño, en la que algunas sirven para fijar aprendizajes motoros (deportes, experiencias), y otro para fijar aprendizajes intelectuales.

Estudiar en un periodo de tiempo espaciado, hace que los conocimientos sean realmente entendidos y duren por un tiempo muy prolongado en el cerebro.

Debemos estudiar con tiempo para nuestros exámenes, o para temas que nos interese realmente aprender. La tan utilizada “noche en vela” para adquirir todos los conocimientos posibles, genera lo que anteriormente denominamos “ilusión de fluidez”, esta forma de estudio es a muy corto plazo y también es muy engañosa, podemos creer que realmente aprendimos algo, pero cuando llega el momento del examen, hay un vacío bastante grande. Lo ideal es estudiar con un tiempo de un mes para un examen, o tal vez dos o tres semanas, es importante darle tiempo al cerebro para que realice su parte. Si estudiamos media hora hoy, media hora mañana, media hora pasados dos días, es muchísimo mejor, a que si estudiáramos una hora y media en un día. Aprovechemos la incubación de la información, dejemos que el subconsciente haga su parte y aprendamos más con menos esfuerzo. Estudiar media hora después de cada clase que tenemos para fijar los conocimientos, paga con buenas notas, diplomas y conocimientos reales. Y no es un gran sacrificio!

El auto-examen es muy útil.

El hacerse preguntas a uno mismo y contestarlas seriamente, elimina la “ilusión de fluidez”, genera que aparezca el olvido deseable, y poder fijar aún más esa información. También puede ayudar (aunque no está comprobado científicamente), a aliviar el estrés producido por la situación del examen. Es más una suposición basada en mi propia experiencia y la de personas cercanas. Generalmente nos hace sentirnos estresados pensar en las cosas que pueden tomar en el examen, este estrés puede eliminarse si nos hacemos las preguntas posibles a nosotros mismos dos días antes de que llegue esa fecha.

Estás son la mayoría de las técnicas que ofrece “aprender a aprender”, elegí no poner cada técnica detalladamente con una explicación científica meticulosa porque creo que es más conveniente poner la cantidad de información necesaria para que cada uno pueda hacer un gran cambio en su forma de aprender, y utilice mejor la capacidad de su cerebro. Mucha información a menudo genera una sensación abrumadora. Es mejor agarrar un pequeño trozo y preguntarse: ¿Cómo puede generar esto una mejor vida para mí?

Si quieres profundizar en este tema, puedes comprar el libro, o incluso ir a leerlo a una biblioteca sin tener que pagarlo. Son ideas muy interesantes y con pruebas realizadas con personas reales, en el mundo real, con resultados reales. Y podemos aprovecharlas! Podemos aprender más, estudiando menos, y con menos esfuerzo.

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Empatía con la vida

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