Una reflexión sobre las opiniones de los demás: Es evidente que es difícil no escuchar lo que nos dicen los demás, pero lo que es realmente imposible dejar de escuchar es lo que nosotros nos repetimos a nosotros mismos, acerca de lo que los demás dijeron de nosotros. Entonces, “la opinión ajena”, solamente tiene importancia, cuando va de la mano con la opinión que tenemos de nosotros mismos. En última instancia, terminamos sufriendo nuestras propias debilidades. En última instancia, las opiniones de los demás no son más que gotas de lluvia, y que nos afecten o no, dependerá exclusivamente de lo que pensamos sobre nosotros mismos.

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