La vida rutinaria es agotadora. Muchas veces incluso antes de realizar alguna tarea, ¡nos encontramos agotados! Lo que se repite constantemente, nos aburre constantemente. Esto es algo notorio en los trabajos, en las parejas, en las comunidades, en los bienes materiales, en las amistades. Podemos amar nuestro nuevo auto, pero luego de uno o dos meses el amor habrá disminuido considerablemente. Lo mismo pasa con la mayoría de las cosas.

Los estudios de psicología dejan muy claro la razón de esto: Queremos sorpresa, a veces las sorpresas son buenas, las llamamos suerte. A veces son malas, las llamamos problemas. Pero, ¡necesitamos a ambas! Me gusta pensar que los problemas aparecen porque aún necesitamos aprender algo para conseguir lo que queremos. Volviendo a lo anterior, buscamos variedad, emociones nuevas,  buscamos, sobre todo, progreso. Y podría decirse que somos adictos. Podríamos comprar nuestro abrigo favorito en una tienda y sentir que somos inmortales. “¡Oh por dios! Qué apuesto soy”. Tener nuestro nuevo auto y pensar: “Tengo que salir a dar una vuelta por toda la ciudad para que me vean”. Pero esta sensación en los mejores casos dura un mes, en los peores casos, la primera vez que lo usamos.

¿A qué se debe esto? A que buscamos la felicidad en algo que está fuera de nosotros. Según el éxito “Confianza total”, hay tres tipos de felicidad, cada uno integra al anterior:

Primer tipo de felicidad: (la menos placentera y la más fugaz) Los pequeños gustos que nos damos, como la ropa, un auto, un cambio de trabajo, una salida con una persona que no conocíamos, etcétera. Esta felicidad se basa en el cambio de rutina, de sentir cosas que normalmente no sentimos. Sería, simplificando extremadamente, romper la zona de confort a un nivel superficial.

Segundo tipo de felicidad: Hacer lo que amamos, nuestra pasión, eso en lo que somos buenos, y además disfrutamos haciéndolo. Lo más curioso de este tipo de felicidad es que somos tan inconscientes de su presencia,  generalmente decimos que no sabemos cuál es nuestra pasión, nuestro elemento. Pero en realidad lo sabemos, ¡claro que si! Solo que lo negamos, por ser demasiado raro, por no ver el futuro en eso, por ser demasiado grande o ambicioso, etcétera. Es como mantener a un corcho debajo del agua aplicando nuestra fuerza, si dejamos de aplicar excusas y creencias inútiles, el corcho flotaría, y sería lo que debe ser. Las creencias limitantes que tenemos acerca de nosotros mismos hacen que el corcho no pueda salir a flote. La llave para abrir el candado de tu pasión: nota cuál es la actividad en la que perdes momentáneamente la noción del tiempo. No significa que siempre será así, las personas que encuentran que es lo que aman no viven constantemente felices, ni en un paraíso. Pero ciertamente tienen momentos felices cotidianamente y son capaces de ser mucho más productivas.

Tercer tipo de felicidad (y más importante): Nuestra misión de vida. Esto es algo totalmente personal, la pregunta eje sería: ¿Para qué estoy aquí? Descubrir esto y aplicar nuestra vida a eso, es descubrir la felicidad permanente que todos deseamos, dicen que al llegar a esta felicidad nuestra vida pasa a otro nivel. Es como ascender por la escalera, hasta llegar al tope, y notar un nuevo piso. A partir de ahí tu vida comienza a formarse desde una altura mucho mayor que la de la mayoría de las personas, ya que muchos están demasiado ocupados/as en trabajar, en preocuparse, en quejarse, sea cual fuere, estás unos cuantos pasos delante de ellos. Yo no creo particularmente que esto debas encontrarlo, aunque hay quienes dicen que sí. Yo creo que vos elegís cuál es tu tarea, puede ser absolutamente la que vos quieras.

Ejemplos:

“Servir”, podes ser enfermera, o iniciar una obra de caridad, monja.

“Liberar a las personas de su preocupación”, dedicarte a la comedia, a hacer reír a la gente, a liberarla de sus mentes cerradas. Tome el ejemplo de esta misión de la vida del actor Jim Carrey, el cual la decidió antes de iniciar su exitosa carrera.

“Que este mundo sea un lugar mejor gracias a que yo estuve aquí.”

Y muchísimas más, las opciones son infinitas. Lo que quiero transmitir con este mensaje: No busques el parche. La felicidad no puede desprenderse de comprar cosas, de seguir tus vicios constantemente, de ser impulsivo. Bastará con tu experiencia personal para que notes lo corta que puede ser esta felicidad. Busca la verdadera solución, siéntate en tu cuarto solo y empieza a preguntarte a vos mismo las cosas que necesitas descubrir. Es mucho más fácil y divertido de lo que probablemente piensas. Y no podrás darte una idea de lo que esa pequeña reunión con vos mismo en tu cuarto puede llegar a generar en tu vida. Podes tomar una dirección totalmente distinta cuando empieces a centrar tu vida en lo que vos querés.

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