¿Cuál es el secreto del éxito a largo plazo? ¿Por qué muchas personas con buenas intenciones fracasan en lo que quieren lograr? ¿Por qué la motivación se acaba tan rápidamente?

Disciplina. ¿Qué es la disciplina? La disciplina, desde mi perspectiva, es lo que nos permite actuar en relación con nuestros valores más profundos, más allá de las circunstancias. Las circunstancias se presentan en nuestra vida diariamente, intentan condicionarnos constantemente, y si nosotros no tenemos valores que funcionen más allá de ellas, seguramente lo lograrán.

Quiero ilustrar lo que digo con un ejemplo para que veas realmente lo que digo:

Querés hacer algo distinto, te sentís aburrido, poco motivado. Sabes que si seguís haciendo lo mismo, vas a tener el mismo resultado. Entonces decidís leer al menos 30 minutos cada noche antes de acostarte por el periodo de una semana. Lunes, sin problemas. Martes, sin problemas. Miercoles, pan comido. Llega el jueves. Hasta ahora ha sido una semana hermosa, soleada, me divertí, me relaje, me supere, pero… Hoy es jueves, llegamos a nuestro hogar, luego de un día agotador de trabajo, lluvioso. Estamos cansados, mojados, estamos de mal humor. ¡La gran pregunta del millón! : ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a leer la media hora que te dijiste a vos mismo que leerías? O, ¿Vas a prender el televisor?

Cuando estamos en esa “discusión mental interna”, en la que nos damos razones para acostarnos, tratamos de justificarnos a nosotros mismos, poniendo como excusas las circunstancias para no cumplir con nuestro objetivo de leer toda la semana. En ese preciso momento podes tomar dos caminos: El camino fácil, o el camino difícil. El camino del conformismo o el camino de la disciplina. No hay más que eso, es una decisión.  Es importante que veas lo que realmente decidís, cuando decidís tomar una acción. Cualquiera de las dos decisiones que tomes, va a tener su recompensa, o su castigo. No hace falta aclarar cual te da cada cosa. Un hábito tarda en formarse entre veintiún y treinta días. Debes mantener la disciplina conscientemente durante ese periodo, esto significa que debes empujarte mediante tu voluntad y el control de tus pensamientos a hacer lo que sabes que tenes que hacer. Luego se volverá una respuesta automática.

 “Somos lo que somos, en todo lo que hacemos.”

Lo que quiero mostrarte con esto realmente es, la disciplina no es un fin, es un medio para los fines. O más específicamente, es el medio, para los fines. Una persona no “alcanza la disciplina”, una persona no es disciplinada, una persona toma decisiones disciplinadas. Y todos decidimos a diario… La disciplina está en nuestra vida diaria. La disciplina al no posponer la alarma, la disciplina al mandar un mensaje a un amigo, la disciplina de decir buenos días más allá de que tal vez no sea el mejor. Y cuando una persona falla en esas pequeñas cosas, como ilustra la frase que comente anteriormente, indefectiblemente va a fallar en las que sean más grandes. Si fallamos en la disciplina de decir buenos días, si fallamos en la disciplina tomar agua para fortalecer nuestra salud, no podremos realizar cosas de más valor con disciplina, ya que estamos fallando en la base. Es como querer construir el Empire State en una base de 3×3, primero debemos ampliar la base. Cuando quieras empezar un proyecto, cuando necesites estudiar para un examen toda una noche, si sos una persona que fallo en la base, todo esto que necesitas y quieres hacer ahora, es muy posible que falles. Vas a dejar que las circunstancias te dominen, si uno claudica en el objetivo de leer un libro media hora por tener un mal día, ¿Creen que esa persona podrá, por ejemplo, empezar un proyecto personal? Seguramente si podrá empezarlo, y seguramente también, abandonará cuando las circunstancias vayan en su contra.

¿Qué hacer para formar mi disciplina?

Puedes comenzar ahora mismo! Solamente debes tomar un área de tu vida y empezar a hacer lo que sabes que te traerá buenos resultados. Por ejemplo: tu cuarto es un desastre! Te decides a limpiarlo por completo y a partir de ahora, cada día, vas a fomentar la disciplina de no dejar que se desordene o se ensucie día a día. Mañana cuando vuelvas a tu casa luego de tus actividades diarias, debes entrar a tu cuarto, poner tu abrigo en una percha, colocar el bolso en el lugar correspondiente, y hacer un ordenamiento general! Con esta simple acción de unos 10 minutos como máximo al día, mantendrás tu cuarto ordenado y tu disciplina estará aumentando para realizar labores cada vez más complicadas. Puedes hacer esto en cualquier área de tu vida, cada vez te será más sencillo hacerlo, porque formarás el hábito.

 “En tu vida vas a tener que afrontar indefectiblemente uno de dos dolores. El dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento.”

En este momento vas a tomar una decisión. En la actualidad la decisión de muchísimas personas es pensar y repensar las circunstancias, y actuar debido a ellas. La minoría de las personas se basan en sus valores, más allá de las circunstancias, y ahí reside el secreto de los triunfadores.

Para que las cosas cambien, vos tenes que cambiar.

Empatía con la vida

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