Wolfgang Amadeus Mozart es, sin duda, uno de los grandes personajes de la historia de la música clásica. Sus sinfonías son increíbles y sus óperas como: las bodas de fígaro, Don Juan, La flauta mágica, Réquiem… Quedarán para siempre en la historia de la humanidad.

Hoy en día se llama “efecto Mozart”, a los beneficios que produce escuchar su música. Se dice que las personas alcanzan un nivel de concentración mayor al oír sus sonatas, debido al ritmo que tienen, el cerebro recibe impulsos que les permite enfocarse más en sus tareas.

Pero, como en el caso de todos los genios, siempre creemos que son superiores a nosotros, que tienen una especie de “don”. En vez de realmente pensar que para él no fue un camino fácil.

Hay una característica de Mozart que particularmente me gustaría destacar en este artículo: La actitud mental positiva.

Muchos decían que el gran músico ocultaba “algo malo”, ya que continuamente hablaba de lo bien que estaban las cosas, y de las cosas buenas que encontraba en lo malo. En 1790, al terminar una de sus óperas, Mozart le escribió a su mujer una carta desde Frankfurt. Que decía lo siguiente:

“Mi concierto fue espléndido, un gran éxito, toque maravillosamente y fue una noche magnífica…” Y le contaba todos los aspectos positivos de esa noche. Recién en el final de la carta cuenta un detalle: “Ah, en toda la sola sólo había 10 personas, pero igual fue una gran experiencia”.

La revista Times dijo sobre esto: “La inhabilidad de Mozart para creer que él podía fracasar, aún cuando sus conciertos fueran un desastre, era una parte esencial de su genialidad.”

Como enuncian los pruebas científicas: En los logros de una persona, los factores son 80% psicológicos y 20% mecánicos. La actitud mental positiva de Mozart es uno de esos factores psicológicos que hacen una gigantesca diferencia en nuestra calidad de vida. Lo mejor de los recursos mentales es que podes usarlos en cualquier lugar, y en cualquier momento.

Podes empezar ahora mismo a forjar una mente más fuerte, con pensamientos uniformes y decididos, y formando así una nueva actitud mental. Los pensamientos positivos inyectan energía al cuerpo, y los pensamientos negativos hacen que la perdamos. Por eso es bastante lógico que las personas que se sienten mal, no quieran salir de ese estado. No tienen la energía suficiente para hacerlo.

En términos metafóricos: Podes seguir maldiciendo a los frutos que no te gustan y arrancarlos de tu árbol una y otra vez, pero los mismos frutos seguirán creciendo, hasta que no cambies la semilla. No podemos cosechar algo que no sembramos.

Una actitud mental positiva es un pilar irreemplazable para poder vivir una Buena Vida. Y hoy es el día para empezar.

“Para que las cosas cambien, vos tenes que cambiar”

Jim Rohn

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