“Siempre que tengas la posibilidad de ser justo, o ser amable, simplemente… se amable.”         

Wayne Dyer

                                                                  
Hay estudios científicos que demuestran cómo los actos de bondad influyen en la creación de la serotonina, también llamada, hormona del bienestar. Se ha demostrado, hace ya mucho tiempo, que ante un acto de bondad hay variados beneficios:
La persona que recibe un acto de bondad, eleva automáticamente sus niveles de serotonina, solamente por el hecho de recibir un acto de amabilidad. A sí mismo, la persona que realiza el acto de bondad, recibe un gran incremento en sus grados de serotonina, instantáneamente entre el dador y el receptor del acto de amabilidad se produce un campo de energía distinto. Y lo que esto genera, por último, y lo más sorprendente también… Una persona que observa un acto de bondad, eleva también la cantidad de serotonina en su cuerpo, solamente por estar en el campo de energía dentro del cual se realizó ese acto de amabilidad. Esto es simplemente maravilloso.
Yo creo que estas pruebas científicas ponen luz en un tema que conocemos, pero generalmente ignoramos. La mayoría de las personas, por un efecto contagio, nos preocupamos demasiado por nuestra vida, lo que tenemos, lo que somos, lo que vamos a ser. ¿Por qué se da esto? Porque es lo que la mayoría hace, al igual que en el caso del acto de amabilidad, los campos de energía, contagian emociones. Pero hay una verdad:
Vinimos de la nada, somos un espíritu en un cuerpo físico, viviendo una experiencia temporal. ¿Hacia dónde vamos? Hacia la nada, nuevamente, no podemos llevarnos nada. ¿Por qué nos preocupamos tanto? Si venimos de la nada, y vamos a la nada… ¿Cuál es el sentido? Dejar algo aquí, para que las próximas generaciones puedan tener una mejor vida, gracias a nuestros esfuerzos. Y la mejor forma de hacer esto es encontrar algo que ames y en lo que seas bueno, y transitar tu vida entregando ese talento a la mayor cantidad de personas que te sea posible.
Hay una metáfora que leí  recientemente, que me parece realmente excepcional:
Cuando una naranja es exprimida, ¿qué esperamos sacar de ella? Seguramente contestarán: “Obviamente, obtendremos jugo de naranja” Estoy de acuerdo con eso, obtendremos, al exprimirla, presionarla, aplastarla, lo que hay dentro de ella. También hay otra verdad, igual de cierta que esta, pero no tan obvia. Cuando presionamos, exprimimos, aplastamos a una persona, ¿qué obtenemos? También, lo que hay dentro de ella.
La bondad debería ser un hábito para la persona que quiera sentir bienestar de manera regular. Y esta misma, como notamos en la metáfora anteriormente mencionada, no depende de la persona que nos exprime, nos presiona, depende de lo que nosotros llevamos dentro.
La bondad no es necesaria para el éxito exterior, pero si lo es para la sensación del éxito interior. Como dice la ciencia, al ser amables no sólo nos sentiremos mejor. Haremos que otras personas se sientan mejor. ¿Qué mejor regalo que poder influir positivamente en la vida de otra persona?

“Siempre que tengas la posibilidad de ser justo, o ser amable, simplemente… se amable.”

Wayne Dyer

¡Gracias por leer!
Equipo Empatía con la vida

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