La calidad de nuestra vida va a estar determinada por las decisiones que tomemos día a día. Ninguna acción va a pasar desapercibida por la inmutable Ley de la Causa-Consecuencia. Hoy podes hacerte la pregunta: ¿Estoy pensando y actuando como quiero hacerlo?

En este universo, tenes un derecho intangible durante todo el periodo de tu larga vida: el poder de tomar control de tu propia mente, y dirigirla hacia cualquier fin que vos desees.

Pero, estamos en un mundo libre. Comprender y aplicar este derecho depende total y absolutamente de cada persona. Un fin al que podrías dirigir tu mente, está maravillosamente expresado en el siguiente relato:

La historia de la estrella de mar:

Un día, un hombre estaba caminando por la playa cuando observó que un niño pequeño recogía algo y lo lanzaba suavemente al mar.

Se acercó al niño y le preguntó: “¿Qué estás haciendo?”

El pequeño niño respondió: “Devuelvo estrellas de mar al océano. Las olas están fuerte y la marea está bajando. Si no las devuelvo al mar, van a morir”.

“Hijo”, dijo el hombre, “¿no ves que hay millas y millas de playa, y cientos de estrellas de mar? No harás ninguna diferencia.”

Después de escucharlo cortésmente, el niño se agachó, tomó otra estrella de mar, y la lanzó de nuevo al agua. Luego, sonriendo le dijo al hombre: “Hice una diferencia para esa”.

Hoy mismo, gracias al poder que posees, cómo comentamos anteriormente. Podes empezar a tomar nuevas decisiones, y esas decisiones van a hacer la diferencia. Muchas veces las personas enredamos un nudo que es bastante sencillo desatar. La vida es una sucesión de pequeños momentos, y esos pequeños momentos, existen o no lo hacen, gracias a nuestras decisiones. Tomamos miles de decisiones al día. ¿Cuáles vas a tomar hoy?

No esperes otro día más. ¡Decidí!

¡Muchas gracias por tu tiempo!

Empatía con la vida

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