En nuestra sociedad es muy conocida la cita que enuncia: “El conocimiento es poder“. No estoy de acuerdo con esta información. ¿Por qué? Porque hay muchísimas personas que saben lo que deben hacer, tienen el conocimiento, sin embargo, no logran que ese conocimiento haga algo por ellos. De esa simple y lógica conclusión, deduje lo siguiente: El conocimiento aplicado hacia algún fin que tenga como objetivo proporcionarnos una mejor vida (en cualquier sentido), es poder. 

Muchas personas padecemos este inconveniente en algún momento de nuestra vida: sabemos que debemos hacer algo, y no lo hacemos. Adquirimos un conocimiento, que también podría ser llamado idea, y no logramos dar ese paso hacia la aplicación. ¡La aplicación del conocimiento puede cambiar tu vida abruptamente!  (Y lo hará). Para empezar, creo que cuando encontramos el origen de un enemigo mental, tenemos prácticamente asegurada la victoria, ya que sabemos que no siempre estuvo ahí. Como entró, puede salir. Entonces, ¿De adonde se generó toda esta conciencia sobre la falta de aplicación?

Primeramente, en nuestra educación (primaria y secundaria). Donde debíamos estudiar para aspirar a un número en un papel, pero que no servía para nada más que terminar graduándose de un lugar que ocupo nuestro tiempo dándonos conocimientos generales sobre cosas que no necesitábamos para hacer lo que nos gustaba hacer. Aprendimos durante aproximadamente 10 años de nuestra vida a aprender algo que no podíamos utilizar de manera práctica para tener una mejor vida. Un hábito tarda en formarse desde 21 a 30 días. Quiero dejar en claro que esta es mi opinión, y aunque tengo buenas justificaciones para pensar de esta manera, no deja de ser una opinión. El lector puede sacar sus propias conclusiones.

La gran mayoría de nosotros asistió a un colegio primario y secundario. Esto significa que la conciencia general de la sociedad está programada para pensar de una manera. Hay una realidad instalada, en la que nos movemos a diario, que fomenta esta falta de aplicación del conocimiento. Solamente a modo informativo para el lector, debería saber, que una de las razones más importantes por la cual se sigue propagando esta incapacidad para aplicar el conocimiento, es que la gran mayoría de las personas habla y discute sobre esta incapacidad, como si fuera: lo normal. ¡Qué increíble cambio sería el pensar en nuestras posibilidades, en lugar de nuestras limitaciones! El lector nunca verá una persona exitosa que esté hablando continuamente de su incapacidad para aplicar el conocimiento. Este tipo de causa podría denominarse: causa social, o sugestiva… La influencia de esta conciencia general creo una “realidad” a la que muchas personas, al sentirse identificadas, decidieron adherirse.

No estoy absolutamente seguro de cuál es el numero de personas que conforma esta conciencia general, pero estoy muy seguro de que debe estar cerca del 90%. ¿Por qué? Porque la aplicación del conocimiento conduce al éxito. Un modo de éxito es el económico, y lo mejor de este tipo de éxito es que puede medirse, por esa razón lo utilizo en este ejemplo. Usted podría beneficiarse mucho al saber los porcentajes de las personas que poseen libertad económica, de las que no la poseen. Estos porcentajes, aproximadamente, son: 10% y 90% respectivamente. Muchas personas dirán, y con razón, que el dinero no es lo más importante. Pero no deja de ser verdad, que la posesión de dinero es importante, y este se obtiene (como todos los tipos de riquezas), a partir de la aplicación del conocimiento.

Hay una manera comprobada, para poder alejarse de esta conciencia general. Esta masa de la sociedad tiene en común un rasgo, que el otro 10% elimino voluntariamente: la ausencia de un objetivo claro principal definido.

El lector notara fácilmente que no adquiere todos los conocimientos, ni presta atención a todas las circunstancias que transcurren a lo largo de su vida. Entonces, si no prestamos atención a todas y cada una de las cosas que pasan en nuestro día… ¿A cuáles les prestamos atención? A las circunstancias que armonizan con nuestro interior. ¡Como es adentro, es afuera!. Porque el adentro busca continuamente cosas del afuera que puedan adherirse a el. Esto desprende una pregunta fundamental para la persona que quiera dominar la aplicación del conocimiento:

¿Qué hay en mi interior? ¿Cuáles son las circunstancias que armonizan con mi interior?

Este artículo tiene la intención de presentar la principal causa de la falta de aplicación del conocimiento, que no se haya en las circunstancias, y tampoco se haya en sus actitudes. La principal causa es la falta de un objetivo claro. Esto es muy importante. La persona que esté leyendo esto habrá buscado y encontrado montones de artículos que trataban sobre la aplicación de conocimientos, y se basaban en cambiar determinadas actitudes como la fuerza de voluntad, la perseverancia, la decisión. Estoy totalmente de acuerdo con la necesidad de estos estados mentales, pero existe un paso previo. La fuerza de voluntad, la perseverancia, la decisión, (entre otras), son actitudes mentales maravillosas para aplicar a un fin claro.

Animo al lector a preguntarle a cualquier persona lo siguiente: ¿a que fin vas a aplicar este conocimiento? Obtendrá dos tipos de respuestas. Una es la que le dará el 10%, la otra es la que el dará el 90%. Usted puede sacar sus propias conclusiones.

Los estados mentales, (perseverancia, fuerza de voluntad, etcétera) pueden ir y venir. Sin hacer más que retrasar un poco la consecución de los logros, y del éxito. Pero el objetivo, no puede ir y venir. Uno no está en condiciones de hacer un uso efectivo de esos estados mentales que mencioné anteriormente, hasta tener en claro para qué necesita esos estados mentales.

Si el lector se encuentra desalentado por una supuesta incapacidad de hacer algo (no importa que sea ese algo), me gustaría remarcarle con absoluta seguridad que sea quien sea, puede lograr lo que se proponga. Siempre y cuando, usted sepa lo que quiere lograr.

¿Por qué es tan importante tener este objetivo claro definido? Además de lo mencionado anteriormente, tener este objetivo nos permitirá hacer uso del principio del esfuerzo organizado. Como lo expresa el famoso relato de la lupa, que es capaz de utilizar y dirigir toda la potencia de los rayos solares a un trozo de madera, y puede de esa manera, iniciar un gran incendio. Los mismos rayos solares pueden iluminar al tronco por 1.000 años, sin quemarlo. Porque esos rayos no están concentrando sus esfuerzos en un fin determinado.

Es lo mismo con cada uno de nosotros, y con nuestros conocimientos. Los conocimientos son los rayos solares, que pueden llevarnos a realizar enormes logros, o pueden pasar desapercibidos. De esto depende, la lupa. Esta lupa, es nuestro objetivo claro definido. Es importante remarcar una y otra vez la palabra: claro. Las personas que no tienen un objetivo claro definido en la vida, generalmente utilizan demasiado de su tiempo en detalles insignificantes. Comúnmente llamados: problemas.

Una idea que es realmente interesante saber, es la que descubrió el escritor Napoleon Hill, que analizó a las personas más exitosas de toda la historia en E.E.U.U, durante un periodo mayor a 25 años. Lo que el descubrió, fue lo siguiente:

Las personas exitosas tienen la costumbre de tomar decisiones rápidamente y cambiarlas con mucha lentitud. Las personas que fracasan tienen la costumbre de tomar decisiones muy lentamente, si es que lo hacen, y de cambiarlas con mucha facilidad.”

La atención debe permanecer fija en el deseo, HASTA conseguirlo. La duda, los temores, y la preocupación, son los muros que impiden la entrada del éxito. Para las personas que crean difícil encontrar su misión u objetivo, déjenme recordarles que cada persona crea su propia vida, lo que incluye, su objetivo u principal misión en ella. Puede leer más sobre esto en nuestro artículo: ¿Cuál es tu misión?

Para terminar… Esta idea puede cambiar su vida por completo, si se toma el pequeñísimo trabajo de aplicarla. Todo lo que vale la pena en la vida tiene un precio que debe ser pagado. El precio para poder tener éxito, comienza y se despliega, en la elaboración de un principal objetivo definido. El fracaso comienza en la elaboración de un objetivo débil. El éxito comienza en la elaboración de un objetivo poderoso.

Las estimulaciones correctas pueden llevar a una persona a descubrir habilidades que superan su imaginación. Si no está presente esa estimulación para adquirir, gestionar, y aplicar los conocimientos, las habilidades no aparecerán. Podemos adquirir las herramientas más ostentosas y útiles del mercado, pero de nada servirán, si no tenemos un fin específico para el cual las necesitemos. De la misma manera, podemos obtener los mejores conocimientos, de los mejores cursos, de los mejores mentores. De nada servirán, si no sabemos, para qué los necesitamos.

Si usted desea unirse a la corriente del éxito, debe eliminar el hábito de adquirir conocimientos generales inconscientemente. Este es un hábito que empezó en las instituciones educativas cuando éramos jóvenes, la mayoría pasamos por ello. Esto no significa, ni justifica, que permanezcamos ahí. A menos que usted quiera seguir viviendo, más de lo mismo. Como dijo alguien que quizás usted conozca:

“Locura es hacer siempre lo mismo, y esperar resultados diferentes.”

Espero poder haber sido de ayuda para inspirar al lector a la acción. Ya que no hay realmente una forma de que yo pueda obligarlo a actuar, lo que sí está a mi alcance es poder estimular su mente, comunicándole lo siguiente: las recompensas por hacer uso de este conocimiento, pueden asegurarle el éxito, en cualquier objetivo que desee lograr.

“…¡Qué diferente sería la historia de los hombres, si adoptarán un propósito definido y se atuvieran a él hasta que, con el tiempo, se convirtiera en una obsesión perseverante!”

¡Muchas gracias por tu tiempo!

Empatía con la vida.

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