En este texto me gustaría hablar sobre lo que podría denominarse uno de los pilares del éxito, ya que sin el, una persona está destinada a fracasar en la obtención de sus deseos. O, si lo logra, lo perderá irremediablemente.

La fe no es algo que debes obtener, la fe es algo que ya posees, pero que tal vez, estés usando en sentido contrario. Hay únicamente dos formas de utilizar la fe, una es usarla conscientemente y dirigirla hacia la visualización de las cosas que deseamos lograr. La otra es dejar, inconscientemente, que la aplicación de la fe se adhiera a las cosas que no queremos.

¿Cuántas veces consideraste que lo que no querías era inevitable? La mente humana es realmente un magnífico misterio, muchísimas pruebas la sitúan como la estación emisora y receptora de la vibración del pensamiento. ¡Esto es impresionante! Deberíamos cambiar nuestra concepción de la palabra casualidad.

La fe, esa fuerza invisible con la que impregnamos nuestros mas profundas creencias, ¡puede ser controlada a voluntad!

“No debemos suponer que tendremos problemas, porque esta actitud tiende a no decepcionar.”

¿No es fascinante conocer el absoluto control que tenemos sobre nuestra propia vida? Es más que eso, parece tan inconcebible para la mente ordinaria, que esta se niega a creerlo. La fe es imponderable, no le permitiría experimentar a nadie algo en lo que no crea. Tenemos libre albedrío para elegir hacía que circunstancias dirigimos nuestra fe. Si el lector se permite a sí mismo seguir negando toda información que pueda ser útil para ser una mejor vida, estará utilizando esta ley aquí descrita. Y ya no tendrá excusas para justificarse, sabrá que es su responsabilidad, y usted mismo está tallando su destino.

La aplicación de la fe es sencilla a nivel teórico. A nivel practico es más laborioso, solamente al principio. Porque una persona debe invertir el camino de su marcha… Debe frenar lentamente, dar media vuelta, y comenzar a caminar lentamente, hasta que el ritmo simplemente vaya par a par con el éxito. Luego de un tiempo, será tan fácil como lo es ahora utilizar erróneamente su fe (si es que lo hace). ¿Por qué es difícil al principio? Por la misma eficacia de la ley, que no permite que alguien experimente algo que no siente. Usted puede arrancar las malas hierbas del jardín de su mente y plantar nuevas semillas (o ideas). Pero no puede forzar a la naturaleza a entregarle sus magníficos frutos al siguiente día.

Usted está buscando una de las grandes recompensas que puede entregarle la vida, que es la aplicación de la fe, dirigida hacia los deseos que usted tenga en mente. No importa de qué naturaleza sean esos deseos. Si no está dispuesto a pagar el precio en forma de decisión y perseverancia, no se haga la molestia de intentarlo. Intentar es una acción destinada a fracasar, no lo intente, hágalo. Intentar presupone, desde el primer momento, la posibilidad del fracaso. Y contemplar la posibilidad del fracaso, significa que su deseo no es lo suficientemente fuerte para resistir el precio que debe pagarse.

Cómo explicamos en nuestro artículo sobre las afirmaciones positivas, la única forma conocida de pasar de una errónea aplicación de la fe, a una que lo conduzca hacia sus deseos, es mediante la decisión y la perseverancia. Ambos estados mentales que pueden inducirse mediante la auto-sugestión. Si requiere formas practicas para aplicar esto, lea el artículo recientemente mencionado.

La vida, muy esporádicamente, puede desviarse de lo que somos. Pero siempre volverá muy rápidamente a darnos lo que nos merecemos. La ley de la probabilidad nos da a veces circunstancias positivas o negativas que no corresponden con lo que nos merecemos, pero estas no están destinadas a durar. Usted puede fallar en la aplicación de los conocimientos, pero como dice el famoso refrán: cambia el plan, pero no cambies tu meta. El fracaso debería significar solamente una cosa: la ineficiencia del plan.

Todos tenemos las mismas posibilidades de vivir una vida excepcional, en todos los sentidos. La perseverancia es necesaria. Usted puede fallar, y seguramente lo hará, su voluntad para seguir intentando determinará sus resultados.

Aquí dejaré un pequeño video, para los que quieran profundizar en la aplicación de la fe, del autor de la filosofía de éxito más completa de la historia, Napoleon Hill:

¡Muchas gracias por su tiempo!

Empatia con la Vida.

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