“No puedes tener un deseo ardiente de éxito cuando estás en un estado mental negativo, independientemente de cuál se la causa de dicho estado.”

– Napoleon Hill

Es de común saber que la vida está definida por las acciones que tomemos en este preciso momento. El frágil destino puede ser modificado con gran sencillez, gracias a nuestra capacidad para decidir. A veces todos fallamos en las decisiones, ¿por qué hacemos lo que sabemos que no es lo correcto? No es difícil distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, pero somos seres emocionales. Y muchas veces lo que pensamos que vamos a sentir es una simple ilusión, son expectativas que nunca llegan a cumplirse. Como seres emocionales, tomamos una decisión o no lo hacemos, en medida a cómo nos sentimos.

Aquí tengo la intención de comunicarle al lector cuales pueden ser algunas de las causas que harían que usted caiga en un estado mental negativo, y por lo tanto, esto le impida la toma de decisiones correctas:

  1. Pesimismo
  2.  Hábito de comer más de lo que necesita.
  3. Criticar a otras personas, o a uno mismo.
  4. Gastar dinero indiscriminadamente.
  5. Abuso de bebidas alcohólicas y/o drogas.
  6. Procrastinacion.
  7. Visualización negativa.

Es tan importante saber qué hacer, cómo saber que no hacer. Estas son algunas de las posibles causas que forman rutas mentales, que por la Ley del Hábito, convierten a la mente en un imán para los pensamientos negativos. Mediante su propia experiencia usted puede determinar cuáles son sus causas particulares que lo hacen caer en una rueda de decisiones negativas. Muchas veces estas acciones no son lógicas, y están enraizadas en sus hábitos, esa es la única razón por la cual las repite. Esta aclaración puede serle de mucha utilidad: si debe realizar una tarea, y cree antes de empezar a realizarla que no podrá hacerlo, ¡ni siquiera lo intente! Si no puede verse victorioso con “sus ojos cerrados“, no podrá hacerlo con sus ojos abiertos.

Tarde o temprano, El que gana, es aquel cree poder hacerlo.

El gran problema de tomar una mala decisión es que prepara a la mente, y la condiciona, para otra mala decisión. Si usted postergó la alarma en la mañana, se le habrá acortado el tiempo para preparar el desayuno, y tal vez decida pasar por un café con medialunas. Si usted decidió no sonreír, ni saludar al empleado del café, es muy probable que el no lo haga. Y, apoyándose en hombres de gigantes, puedo decir:

Cuando tomamos una mala decisión, nuestro estado mental (o anímico), es alterado por ella. Y ese estado anímico es responsable por las decisiones que tomemos posteriormente. Todos las causas responsables en gran medida de las malas decisiones, enumeradas anteriormente, tienen su inicio en una mala decisión. Todas las causas positivas tienen su inicio en una buena decisión. Y una buena decisión condiciona a la mente para tomar otra aún mejor.

Como mencioné anteriormente: es fácil saber que es lo correcto. Para poder tomar la decisión correcta se necesita de su propia fuerza de voluntad, que debe estar orientada hacia algún objetivo. Si no tiene un deseo por hacer algo, es muy dificultoso que pueda superar los obstáculos. Sería similar a pedirle a un maratonista que empiece a correr, sin decirle la cantidad de kilómetros que tiene la carrera. Usted podrá empezar a correr, pero si no tiene un objetivo claro de adónde debe llegar, ¿cómo sabrá cuando lo ha logrado? Es necesario saber porqué hacemos lo que hacemos.

Un ejercicio práctico que podría realizar es auto-sugestionarse con la siguiente frase todas las mañanas cuando se levanta, y todas las noches antes de dormirse: yo elijo mis decisiones, y mis decisiones forman mi vida. En orden de ganar confianza y fe sobre este método, puede practicar sugestionarse antes de dormir con la idea de levantarse a un horario que normalmente no lo hace. Podría ser: 5.00 am… Expliquese a sí mismo porque quiere hacerlo, y afirme que lo hará. En este simple ejercicio notara el poder de su mente subjetiva o subconsciente. Si el lector ya es un iniciado en el funcionamiento de la mente no necesitará realizarlo, ya que posee la fe necesaria en el método y sabe que, con el tiempo, cosechará lo que siembre.

Cometer un error y no corregirlo, es cometer otro error.

Confucio

Esta programación hará de <alarma> en sus pensamientos cada vez que deba tomar una decisión. Y favorecerá a que usted sea consciente de lo que hace. Si aún así elige tomar la decisión que no lo acercara a su felicidad, sino que lo alejara de ella, no podrá encontrar la sensación de bienestar que tanto anhela. Uno de los peores hábitos que hemos heredado como sociedad es el de intentar conseguir algo a cambio de nada. ¡Porque nos hace infelices! (Sin contar todas las otras consecuencias, naturalmente, de menor importancia).

Con todas estas palabras mi intención es explicar cómo podemos programarnos a nosotros mismos para elegir conscientemente nuestro estado mental, y así tener un control magnífico sobre cada una de nuestras decisiones.

Para terminar, permítame compartirle nuevamente la idea con la cual inicie este artículo. Espero sinceramente que pueda aprovecharla para sentir un mayor bienestar en su vida:

 

“No puedes tener un deseo ardiente de éxito cuando estás en un estado mental negativo, independientemente de cuál se la causa de dicho estado.”

Napoleon Hill

¡Muchas gracias por su tiempo!  Piense en lo que quiere.

 

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