¿de dónde provienen todas las falsas realidades que predominan en la psique de la gran mayoría de la sociedad? Si usted se pregunta a que me refiero con falsas realidades, podríamos comenzar con una de las más perjudiciales: la irremediable asociación que hace la mayoría de las personas del dinero, con la felicidad. Esta idea se ha asentado en el subconsciente de gran parte de la población mundial, donde es más difícil su reconocimiento. Analicemos primero como se manifiesta esta consciencia, o idea, a un nivel general:

Usted podrá notar que los estadounidenses, en su gran mayoría, tienen un ardiente deseo de acumular riquezas materiales. Este conjunto de mentes individuales crea una atmósfera en la cual se respira, y expira dinero. No es una casualidad que cada vez que nos comenten de alguna nueva e ingeniosa idea relacionada con los negocios haya aparecido, sea su responsabilidad.  Recientemente oí en la radio la descripción de un servicio que se basaba en buscar a las personas por su hogar y llevarlas a su trabajo diario en un ómnibus que está repleto de bicicletas fijas para ir haciendo ejercicio camino a su destino. Cuando llegan a la terminal que queda más cerca a su trabajo, tienen confortables baños para asearse y prepararse para su rutina diaria. Pueden dejar su vestimenta para recibirla al otro día lavada, planchada, y perfumada. ¡Increíble! Al final de la descripción comentaron donde había comenzado a utilizarse este servicio, no será ninguna sorpresa… ¡Estadounidenses! Pero claro, ¿qué otra sociedad concebiría en sus mentes buenas ideas relacionadas con acumular riquezas, que una que se encuentra infestada por el deseo de conseguirla? Una de las ventajas a diferencia de muchos otras sociedades es que tienen el conocimiento de que las grandes riquezas se desprender de brindar servicios útiles a una gran cantidad de personas.

Estas declaraciones no tienen la intención de ensalzar la gloria de la psique del ciudadano estadounidense. Sin embargo, ciertamente es muchísimo más sano concentrar su mente en ese tipo de ideas, que en otras de naturaleza destructiva. Lo que podríamos denominar culturas, psicología de masas, consciencia generalizada, o cualquier otro nombre que el lector quiera atribuirles, siempre nacen en forma de un pensamiento en una o en un grupo relativamente pequeño de mentes. Lo que hoy en día se puede denominar grupos sociales: geeks, alta sociedad, baja sociedad, nerds, believers, partidos políticos, y etcétera, son una expresión de esta tendencia humana a aliarse en armonía con mentes que tengan pensamientos similares a los suyos. El orden aleatorio de estos grupos es intencional, ya que simplemente se basan en una forma de pensar distinta, en lo único que varía es en la magnitud y el apego a esa forma de pensar. Es realmente trágico lo que está ocurriendo en muchas naciones, en las cuales sus integrantes están dispuestos, si es necesario, a estimular la violencia, en todas sus formas, por la simple ideología que puede tener una u otra persona.

Este pequeño ejemplo tiene la intención de ilustrar, de una manera modesta, cómo funciona la psicología de masas, en la cual las mentes individuales se ven influenciadas profundamente por la mente colectiva. Esta influencia se puede dar a nivel consciente, o inconsciente.

Ahora, prosigamos con la idea principal de este artículo:

La sociedad UNIVERSAL, en su inmensa mayoría, ha adquirido el hábito de priorizar la acumulación de bienes materiales por encima de muchas características esenciales para tener una vida feliz. Muchas personas han subordinado, por ejemplo, la honradez por debajo de la pasión eternamente insaciable de tener más, en términos de posesiones, que sus pares. Tal persona puede llegar a conseguir lo que quiere, los objetos materiales, pero usted y yo sabemos que esa persona no podrá conseguir lo que realmente buscaba que esos bienes materiales le proporcionarán: felicidad.

Si bien hay más ideas erróneas a nivel social de las que nos gustaría admitir, esta es una de las más penosas. ¿Por qué? Porque la riqueza no es algo que se adquiere fácil ni permanentemente, por lo tanto, la persona que se encomienda por su propia voluntad a esta búsqueda permanecerá mucho tiempo en la misma. ¡Muchos de ellos pasan su vida viviendo bajo la sombra de las posesiones que quieren acumular! Una vida puede desperdiciarse por completo, por una simple idea. Que además, no siempre es nuestra.

Los cambios de dirección importantes en nuestra vida, normalmente conllevan un golpe emocional severo (aunque positivo). El cambio de una vida basada en la acumulación de riquezas sin ningún otro objetivo, a una vida basada en la felicidad, normalmente necesita de este golpe.

No hay nada que me cause más pena que ver a una persona que acumuló una gran cantidad de fortunas, pero nunca alcanzó la felicidad.

– Napoleon Hill

Si bien la gran mayoría de la sociedad, en la cual tal vez usted y yo estemos incluidos, dirá que no prioriza nunca el dinero por delante de la felicidad, sus acciones demostraran lo contrario: una persona que le disgusta su trabajo, y aún así sigue asistiendo y conformándose con lo que la vida la entrega, es un claro ejemplo de esto. Esto no quiere decir que sean deshonestas. Normalmente estas personas creen realmente en lo que dicen, pero sus acciones son contrarias porque proceden de su carácter, que está determinado por su mente subconsciente.

Esa decisión puede parecer razonable ahora, pero me gustaría llevar la siguiente pregunta a su atención: ¿será razonable cuando haga un balance, en sus últimos días de vida? No se olvide que lo único que puede llevarse de aquí es a usted mismo, a su espíritu. Y ese espíritu es lo que es, no lo que tiene. El remedio que deciden tomar las personas que padecen este miedo es intentar desprestigiar la idea de que es necesario hacer algo que ames para ser feliz. No solamente debería evitar ser esa personas, sino también reducir al mínimo la influencia que recibe de ella.

Pero, ¡esto no es nada nuevo! Parece ilógico, e incluso escalofriante, la idea de que esta escena se viene repitiendo hace siglos… Y ha provocado una cantidad de miles e incluso millones de personas que comienzan y acaban viviendo su vida, por debajo de sus posibilidades. ¡Piense en eso! Lo único que sostiene este hábito es la inconsciencia, y los vicios que el hombre puede satisfacer gracias a la utilización del dinero.

El dinero es un buen siervo y un mal amo.

– Alejandro Dumas

Cuando la persona adquiere el dinero con el objetivo de conseguir felicidad, resultará decepcionado. Es difícil escapar de una triste realidad cuando la mayor parte de la sociedad la vive a diario, ya que la influencia que recibimos afecta considerablemente las decisiones que tomemos. Es sencillo aceptar lo que la vida nos entrega y ajustar nuestros hábitos de pensamientos a las personas que toman la misma elección. ¡Sin duda es sencillo! Pero el precio a pagar, es muy alto. Ese precio consiste en perder nuestra libertad como seres humanos, y rebajarnos a vivir vidas encadenadas a nuestros mundanos impulsos.

Para finalizar, me gustaría brindar una reflexión final: con la información que se le ha dado, usted puede generar un pequeño cambio de dirección, que tendrá efectos considerables en su vida. Esta de más decir que es complicado ir en contra de la corriente que nos entrega gran parte de la sociedad, pero es imperante realizar la siguiente afirmación: esa corriente se dirige a un solo destino, el fracaso. Es su objetivo cruzar al otro lado de la corriente, donde los individuos son arrastrados literalmente hacia el éxito. Podrá encontrar compañeros, si está dispuesto a buscarlos. Los grandes avances tecnológicos, la ubicuidad de las redes sociales, nos permiten encontrar personas con ideologías similares a las nuestras con solo un par de clics. ¡Utilice estas herramientas! No deje que ellas lo utilicen a usted.

Tal vez quiera descubrir por sí mismo, en su propia experiencia, la idea que le estoy comunicando mediante mis palabras… De hecho, tal vez sea necesario que lo haga. El dinero no trae felicidad, la felicidad a menudo atrae oportunidades, las cuales pueden convertirse en dinero. Acepte esta idea, investigue las historias de grandes éxitos, o compruébelo mediante su propia experiencia, ¡pero no se permita a usted mismo privarse de su derecho divino a aceptar y experimentar la felicidad!

Debo aclarar que no estoy en contra de la acumulación de riquezas, por si pudiera haber algún malentendido respecto a esto. Creo que el dinero es una parte importante para lograr una vida feliz, pero está lejos de ser la más importante. Ninguna cantidad de dinero puede justificar acciones que nos hagan infelices.

¡Muchas gracias por su tiempo!

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