“El perdón es la fragancia que deja la violeta en el talón de aquel que la ha pisado”

– Mark Twain

El perdón es un estado mental. Y, como todos los estados mentales, podemos controlarlo. Muchas veces las situaciones más amargas, de odio, desamor, envidia y venganza, se asientan en nuestra vida (subconsciente), y surgen en nuestros pensamientos diarios, por la falta de aplicación del perdón. Este estado mental tranquilo y sereno del perdón, no se trata de ayudar a la persona con la cual me siento enojado, envidioso, o vengativo. Se trata de dejar ir pensamientos e ideas negativas, que pueden convertir la vida interior en un caós.

Si nosotros utilizamos nuestro infinito poder mental en situaciones negativas pasadas, ¡estaremos gastando nuestra energía en algo que está fuera de nuestro control! Usted podrá notar que al dirigir su atención a esa circunstancia pasada, su energía mental y física disminuyen considerablemente, ya que estas dos están íntimamente relacionadas. No es solo importante el alimento con el que nutrimos nuestro cuerpo, sino también el los pensamientos con los cuales alimentamos a nuestra mente.

La reflexión más importante que podríamos traer a nuestra consciencia, aquí y ahora, es la siguiente: guardar rencor contra alguna persona, ¡no va a lograr impartir justicia! Podríamos repetir 1.000 veces en nuestra mente: “te odio por lo que me has hecho. ¡Y nada pasará! Nada más que perjudicarnos a nosotros mismos, ya que este tipo de emociones negativas, son características de un carácter negativo. Estas palabras que nos repetimos interiormente, son nuestras armas espírituales, mentales, intangibles. Haciendo esto, estaríamos haciendo un uso pésimo de las mismas, ya que en nuestra propia mente somos jueces, testigos, acusados y jurados… nadie podrá objetar nada en nuestra contra, porque nosotros seremos dueños de la libertad, o soportaremos la condena.

El perdón es la herramienta más poderosa que tenemos para librarnos de las cargas del pasado. El perdón es una herramienta intangible, consiste únicamente en nuestro estado mental. El perdón consiste también en saber, que la persona que nos hace algo a nosotros, no es necesariamente porque nosotros seamos dignos de recibir esa acción o trato. Muchas veces, y podemos corroborarlo con nuestra propia experiencia, hacemos cosas únicamente basándonos en nuestros propios intereses. Esto es algo innato al ser humano, y desde mi punto de vista, no es algo completamente perjudicial. ¡La persona que lo lastima, no busca lastimarlo! Simplemente busca hacer valer su opinión, intenta defender sus propios intereses, no tiene un interés genuino en hacerle mal a usted. Siempre va a basarse en lo que hay en su interior. Y puedo asegurarle que si alguien está intentado deliberadamente perjudicarlo, usted no tendrá que devolverle el favor, ya que su propio estado mental hará que su corta vida en esta tierra sea insufrible. La Ley del Karma se encuentra en todo momento, y en todo lugar.

Teniendo en cuenta esta declaración, deberíamos ser conscientes de lo siguiente: la necesidad de perdonar, en la mayoría de los casos, se produce por una debilidad mental propia frente a las opiniones ajenas. Yo mismo me he encontrado hace unos dos años, enojándome y guardando rencor contra una persona que simplemente había hecho una broma que no me cayó del todo bien. Cada vez que pensaba en ello sentía como mi cuerpo se enojaba, y mis pensamientos se volvían ridículamente negativos. Cuando aplique el cambio aquí mencionado, note que el, simplemente quería caer bien con un broma a las demás personas (inclusive a mi), y no tenía nada en contra mío. Pase por una serie de experiencias amargas para descubrir esto, ¡no cometa usted el mismo error! Recientemente leí esta frase, y me causo una profunda sensación de poder interior:

“Nadie puede hacerte sentir inferior, sin tu consentimiento.”

– Eleanor Roosevelt

¡Qué liberador es saber que tenemos un poder tan grande para poder afrontar todas las circunstancias! La opinión de los demás, solamente podrá influir en nosotros, cuando coincida con la opinión que tenemos de nosotros mismos. Para los que creen que los demás tienen la culpa de lo que son, deberían pensarlo una vez más.

¡El perdón de nosotros hacia la otra persona no tiene porque ser expreso! (hablado) Además, en muchas ocasiones, un perdón explícito hacia la otra persona no tendrá efecto; el o ella no nos creerá. El perdón interior es poderoso e invariable, este perdón al que me refiero es al único perdón sobre el que tenemos control: el que tiene lugar en nuestro corazón. 

Para terminar, ¿usted guarda rencor u odio hacia otra persona? Si es así, ¿por qué tolera hacerse eso a usted mismo? No se olvide que ese estado mental, no perjudica a la otra persona. Esto lo obliga a albergar pensamientos negativos, obviamente perjudiciales para su felicidad.

¡Muchas gracias por su tiempo!

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