No hay nada que desees en tu vida que otra persona, en la historia de la humanidad, no haya conseguido. ¡Nuestra humanidad tiene millones de años! Muchas personas capaces e inteligentes dedicaron gran parte, o su entera vida, para la solución de algún problema en particular.

Hay un poderoso conocimiento que es escurridizo a nuestros inquietos ojos. Este conocimiento es el ejemplo de personas que tienen lo que queremos tener, ¡e ignoramos completamente! Nuestro orgulloso y cerrado ego nos hace ignorar incluso el deseo que el mismo implantó. Una mente se cierra herméticamente cuando cree que ella misma debe elaborar todas las respuestas, y no está dispuesta a intercambiar ideas con el entorno (físico o espiritual).

¿Cuál es tu deseo?

Para el objetivo que tengas, tenes que elegir una persona al menos, si es tu gusto puedes elegir más de una, que ya haya logrado el resultado que tú quieres. Analiza si su resultado es una mera casualidad que ocurrió ocasionalmente, o si tiene un sistema al cual se adhiere para generarlos.

¿Cuáles son sus hábitos?

Si el éxito que esa persona tiene es sostenido, hay una causa fiel a ese éxito. Tal vez la probabilidad y suerte pueda ayudar a alguna persona, en algún área en particular, en algún momento. Pero un éxito sostenido, en cualquier tipo de actividad o rasgo de carácter, tiene una causa. Los hábitos son la causa de eso que estás buscando.

Reflexión

Toma la causa del triunfo y aplícala. Tu estilo se irá desarrollando automáticamente, no deberías temer “ser una réplica”. Las experiencias que cada persona vive esculpirán su carácter, más allá de los conocimientos que puedan adquirir.

Aplicando este ejercicio, aunque parezca sencillo y básico, las probabilidades de fallar son 0%. Esto se debe a que una consecuencia tiene una causa… esa causa no cambiará aunque nuestra escasa comprensión e inteligencia humana quiera intervenir. En la medida que pensemos correctamente, nos encontraremos a nosotros mismos más cerca de todos los principios que rigen el Universo. Podrá sentir que esta afirmación es cierta, aunque su razón no encuentre explicación lógica.

¡Estos son los hechos! Tal vez usted tenga ideas que vayan en contra de ellos, esto nos pasa a la mayoría de las personas en algún momento y en algún tema en particular. Entre los hechos y mis creencias limitantes, yo elijo los hechos. Aunque en determinadas ocasiones el lado conformista que habita en mí me seduzca con el camino de menor resistencia. Creo que la fortaleza que desarrollamos en este tipo de decisiones son las que forman el carácter al que todos interiormente aspiramos. Elijo seguir la idea que tenía en mente Robert Frost:

“Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,

yo tomé el menos transitado,

y eso hizo toda la diferencia.”

No hay virtud ni talento especial en la persona que elija hacer la elección correcta. Cualquier puede hacerlo y por esa misma razón, un niño pobre puede convertirse en el filósofo de éxito más grande de la historia conocido como Napoleon Hill. Por esta razón, un hombre sin ningún poder o posesión material puede derrocar a un imperio, como lo hizo Mahatma Gandhi. Por esta misma causa, un niño que nació en una provincia promedio de Argentina puede convertirse en el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, como lo hizo Lionel Messi. Por este mismísimo principio, un común trabajador asalariado llamado Henry Ford, pudo convertirse en uno de los hombres más ricos de la historia de la humanidad.

Conclusión

No ignores al conocimiento. No ignores a las personas que ya tuvieron o tienen lo que tú quieres tener. Busca la causa y aplícala con determinación. Ya conoces el “porcentaje” de fracaso. Si fracasas, sabes que no es culpa de los hechos, sino de alguna idea que se interpuso entre lo que querías ser y lo que eres.

Para terminar, me gustaría inspirar a su genio interior, para que se presente y haga algunas cosas maravillosas por su vida, con estas maravillosas palabras:

“Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada.”

– Edmund Burke

¡Gracias por su tiempo!

Empatía con la vida. El pensamiento correcto.

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