“La gente dice a menudo que la motivación no suele durar. Tampoco lo hace el baño, por eso se recomienda hacerlo todos los días.”

-Zig Ziglar

La motivación es una forma de llamar a la energía disponible para poder tomar acción, dirigiéndonos a nuestros deseos. Ninguna persona puede lograr algo de valor, si no está dispuesta a ofrecer una gran cantidad de energía en esa tarea. Para poder ofrecer energía debe tenerla. Aquí yace la importancia de la motivación como un hábito.

Debemos aprender a generar rituales en nuestra vida que nos infundan energía, y nos permitan seguir haciendo más. Como dice la conocida frase: la mayor recompensa por hacer es la capacidad de hacer más. Es realmente reveladora en la experiencia la afirmación que mientras más usemos algo, más obtendremos de lo mismo.

Mediante el estudio y mi propia experiencia note que al hacer algo productivo, con un fin claro, y realizándolo con entusiasmo, tenía más energía al terminar la tarea que al comenzarla. Dicho de otra manera, el hábito de tener un objetivo claro en algo pequeño, y decidir realizarlo con entusiasmo y dando lo mejor de uno mismo, otorga más energía y satisfacción a la persona que lo realiza.

¿Cuáles son estas tareas que inyectan energía?

Pequeñas tareas que tengan un fin beneficioso para usted y para las personas a las cuales influya. Ordenar una habitación, hacer un mandado, enviar un mensaje a algún viejo amigo, rezar, o hablar en voz alta sobre las cosas que quiere.

Lo realmente importante no es tanto lo que se hace, sino cómo se hace.  El hábito de tener un objetivo claro, y realizarlo con entusiasmo decidido allana el camino para el éxito. La acción siempre respalda una idea, más allá de que usted esté en control o no de esta idea.

Debemos inyectarnos energía mediante tareas o actividades que nos obliguen a pensar en las cosas que queremos, o en formas de ser útil para los demás. El fin último, como podrá deducir usted, es mantener en nuestra mente pensamientos de naturaleza positiva. Y hay algo muy curioso con este sencillo ejercicio, hay algo muy curioso en la Naturaleza: si mantenemos la mayor parte del tiempo nuestra mente en el lado positivo de la vida, este siempre se hace más grande que el lado negativo de la vida. ¡Siempre lo hace!

Los pensamientos son energía, esto no es ninguna suposición, sino un comprobado conocimiento científico. Este poderoso conocimiento pasa desapercibido por muchas personas porque se encuentran en un nivel muy bajo de energía como para poder sintonizar con ellos. Se encuentran en un nivel muy bajo de energía porque no se inyectan energía a sí mismo mediante hábitos saludables. Como hemos dicho en otros artículos, querer o desear no lleva a obtener. Pensar seriamente en nuestro deseo nos permite formar hábitos de pensamiento, emoción y acción con un fin claro. La perseverancia en una sucesión dada de pensamientos siempre produce resultados.

¿Cómo realizarlas?

Como dijimos en el apartado anterior, lo importante es cómo realizamos estas actividades de manera tal que nos inyecten energía.

  • Objetivo claro.

¿Qué busca con esa actividad? ¿Qué resultado quiere?

  • Pensamiento correcto.

Antes y durante la realización de la actividad debe pensar que está realizando un objetivo, o meta, que usted mismo se decidió a hacer, y que está a punto de completar.

  •  Visualización

Véase con el resultado aún antes de tener posesión física de el. No olvide las palabras de Napoleón Hill: “Las posesiones empiezan primero en la mente.”

Estas tres acciones mentales nos permiten formar el hábito de dar un servicio útil a los demás y a nosotros mismos. Una persona obtiene gran placer y energía al dar un servicio útil a los demás, es una de las pocas actividades que solamente entrega efectos positivos. Al realizar esta tarea estamos pensando, sintiendo y actuando de manera correcta. ¡Aquí está el valor del ejercicio!

Por si no he sido lo suficientemente claro, estas tareas deben hacer voluntariamente y sin intención de recibir una compensación a cambio. ¡El estado mental lo es todo! Irónicamente, notara que las compensaciones llegan a usted por diversos canales y en grandes cantidades.

Por ejemplo en mi propio hogar aplique esta idea buscando siempre algo que debiera hacerse y que los demás no hacían. Comencé a ordenar habitaciones, lavar platos en ocasiones, si creía que alguien tal vez necesitaba algo yo lo llamaba primero y me ofrecía para realizarlo. No esperaba nada más a cambio de esta tarea que la propia energía que sabía que me otorgaría hacer algo de utilidad para los demás. La realidad es que no solo recibí energía para poder escribir, leer y entrenar (mis tres actividades principales), además recibí mucho afecto emocional por parte de mis padres, y regalos materiales de todo tipo.

Cuando una persona está dispuesta a regalarle algo (sea material o no), no es una casualidad. Podrá encontrar usted en su propia experiencia que las personas que más aprecia son personas que tienen buenos gestos con usted y no piden nada a cambio.

El principal beneficio de esta actividad es como nos hace sentir, todos los otros agradables efectos secundarios son un extra. La única razón por la cual utilizo mi ejemplo es porque puede contarle mediante mi propia experiencia que está técnica funciona. Muchos libros, incluidos los más destacados de la historia del desarrollo personal y el éxito personal, hablan de ellos. Por cuestiones de practicidad no considero necesario seguir explayándome en esta idea con más ejemplos. Cualquier interesado en esta temática puede conseguir la información que requiera sin gastar un centavo en una biblioteca pública, o librería popular.

Conclusión

Piense en tareas practicas que pueda incluir en sus hábitos diarios para inyectarse una dosis extra de energía. Aquí mencione el tipo actividad que funciona para todas las personas, en todo lugar, y en todo momento. Esta actividad es la de ofrecer un servicio útil de algún tipo a cualquier persona sin esperar una compensación a cambio.

Obviamente puede encontrar usted muchas formas personales de inyectarse energía. Si mantiene la atención en cómo se siente, podrá reconocer fácilmente que hábitos utilizar para recargar sus baterías.

El éxito en todo aspecto de la vida está basado en la acción. La acción está basada en el estado de ánimo. El estado de ánimo está basado en el pensamiento. Cuando combinamos las tres y las orientamos hacia fines útiles, hacemos un cóctel irresistible que tiene como resultado una magnífica Vida.

¡Gracias por su tiempo!

Empatia con la Vida. El pensamiento correcto.

Anuncios