Cuando no tenemos seguridad en nosotros mismos, todas nuestras decisiones están expuestas a como las circunstancias influyan en nuestro estado mental.

Cuando no tenemos seguridad en nuestras fortalezas, nos cuesta mucho apreciar las fortalezas de los demás como tales. No cabe duda que la realidad que vivimos es la realidad que creó nuestra propia manera de pensar. Si no podemos adherirnos con seguridad a nuestras decisiones, cuando alguien nos hable entusiasmadamente de sus ambiciones, caeríamos en la tentación de decirle: ¿estás seguro de hacer eso? Más allá de que no tengamos una razón lógica para sugerirles algo que sea aún mejor que eso, simplemente nos limitaríamos a transmitirle, aunque no intencionadamente, nuestro estado mental de duda. También podría suceder que no solamente seamos indecisos, sino también pesimistas. La indecisión a largo plazo suele llevar casi sin seguridad al pesimismo. De esta manera, preguntaríamos: ¿porqué crees que poder hacer eso? Esta pregunta no necesariamente debe ser verbalizada, puede sonar solamente en nuestro interior. Si tenemos pensamientos similares cuando alguien nos expresa sus deseos, deberíamos empezar inmediatamente y sin vacilar, a corregir este defecto de nuestro carácter.

¿Cómo ser más seguro de sí mismo?

Desechando la idea de inseguridad de su mente subconsciente. Como acabamos de terminar el apartado anterior: debemos remover ese tipo de pensamientos de nuestro carácter. Ese pensamiento que recibe por default en una determinada circunstancia, puede parecer la verdad. ¡No lo es! No necesariamente. Ese pensamiento que aparece titilando en nuestra mente indica que es lo que tenemos almacenado en nuestro subconsciente. Es una idea que una vez aceptamos conscientemente, y la repetimos de manera habitual, combinándola con emoción, hasta que entro en la parte mecánica de nuestro carácter: el subconsciente.

De la misma manera que esta entro, puede entrar una nueva. Tenemos la capacidad para ejercer nuestro libre albedrío, y concentrarnos mentalmente en la idea que elijamos conscientemente. Si lo hacemos de manera habitual y lo combinamos con emoción, esta misma entrará en nuestra parte mecánica: seremos esa idea y esa idea será nosotros.

De manera lógica, como sucede en el mundo físico, no podemos esperar poner algo en un lugar que ya está ocupado por otra cosa. Si tenemos la heladera repleta de helados y alimentos con harina, no habrá lugar para colocar las frutas y las verduras. Si entiende esta metáfora, comprenderá que no puede intentar colocar nuevas ideas si aún no ha desalojado las viejas, ya que ambas ocupan el mismo lugar.

Acción:

La inseguridad debe ser suplantada por actos voluntarios de valentía.

La incomodidad que sienta estará íntimamente relacionada con el poder de su viejo hábito de pensamiento. Si es algo que lleva haciendo mucho tiempo, y que seguramente ha combinado con emociones como miedo y envidia, no puede esperar que está manera de pensar se remueva de un día para otro. Sin embargo, podrá hacer un buen progreso, y disfrutará de él (está es una aclaración importante).

La forma más rápida de realizar esto es actuando con seguridad y valentía. Un par de acciones valientes harán tambalear los viejos valores que estaban responsando en el fondo de su subconsciente, y de esta manera, le será explícita su capacidad innata para actuar más allá de lo que piensa que son sus límites.

Es muy curioso escuchar a diario a personas decir: “No puedo dejar de comer.”, “No puedo hacer ejercicio.”, “No puedo renunciar a mi trabajo”, “No puedo estudiar eso”, etcétera. ¿Porqué es curioso? Porque una simple acción en contra de esos valores les pondría justo enfrente de su rostro la evidencia de que sus únicas limitaciones son aquellas que están en su propia mente (como ha declarado Napoleón Hill).

No es necesario que desafíe todas las limitaciones que posee, aunque podría hacerlo. Pero, ¿qué hay de las que le están impidiendo tener una vida más feliz? Ciertamente, la inseguridad es una de ellas. Un hombre o mujer poco seguros de sí mismos, son un hombre o mujer que se han dejado domar por las limitaciones que ellos mismos crearon. ¡Sacuda esas ideas! ¡Entusiásmese con sus objetivos!

 

Esta información es un poderoso conocimiento que puede ayudarlo a tener una sonrisa más sincera dibujada en su rostro en este preciso momento. Las reflexiones de muchas vidas que ya han pasado nos enseñan precisamente lo mismo. ¿Está listo para tomar acción?

Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.

– Buda

¡Muchas gracias por su tiempo!

Empatía con la Vida. El pensamiento correcto.

Anuncios