Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto.

Confucio

Este pequeño texto trata sobre el poder de las palabras; las palabras que usamos con nosotros mismos y también las palabras que utilizamos con los demás.

Lo que somos se expresa constantemente a través de todo lo que hacemos. Todo aquel que afirme que podemos ocultar lo que pensamos se encuentra desinformado sobre la química de la mente y su funcionamiento. Solo a modo de aclaración: nuestras mentes son emisoras y receptoras de pensamiento; emiten mediante la imaginación y reciben por medio de la intuición. ¿Alguna vez adivinaste o supusiste lo que una persona quería decir antes de que lo diga? Podría decirse que sus mentes están sintonizadas en la misma frecuencia. Este principio de la química mental se basa en la misma Ley que lo hace el aparato de la radio.

De todas las formas de expresión que encuentra el pensamiento, una de las más directas y sencillas de detectar son las palabras que utilizas.

¿Como le hablas a los demás?

Solo con tu imaginación podrás realizar el siguiente ejercicio: piensa en que estás delante de una persona que quieres, y necesitas confrontar una situación en particular en la que no te gusta cómo actuó. ¿Que dirías?

1. Te equivocas
2. No puedo confiar en ti
3. Eres un mentiroso

Ahora, misma situación, diferentes palabras:

1. Yo no lo hubiera hecho igual, ¿porque lo hiciste así?
2. En esta situación en particular, siento inseguridad sobre tu actitud.
3. Me mentiste. ¿Por qué?

Las palabras tienen el poder de romper o crear lazos entra las personas. Este ejercicio que planteamos no se trata de ser obsecuente; sino más sobre ser asertivo. Defender nuestra opinión respetando el derecho de la otra persona es fundamental en la fundación de relaciones sanas. Cada relación que formamos es como construir una casa; debemos colocar cuidadosamente cada ladrillo (palabra), con el objetivo de construir un hermoso hogar (relación).

¿Como te hablas a ti mismo?

Esta particularmente, como amante de la introspección y psicología, es mi temática favorita: ¿que palabras utilizas con vos mismo?

Básicamente yo considero qué hay dos tipos de palabras: las que te hacen avanzar; las que te hacen retroceder. (Considerando que todo en el mundo demuestra un progreso constante, quedarse parado es retroceder).

Tony Robbins contó en una entrevista su experiencia pasada con la depresión; el afirmaba que cada vez que alguien le preguntaba sobre cómo se encontraba el siempre respondía: “Me siento deprimido.” Hasta que un día se dijo a sí mismo: “¡NO MÁS!”. Y luego se sugestiono con el siguiente diálogo: puede ser que me sienta triste, que me sienta fatigado, que me sienta agobiado, pero nunca más me sentiré deprimido. Esa fue la última vez que dijo la palabra y la última vez que sintió la emoción que esa palabra le generaba. Hoy ayuda a miles de millones de personas con sus conococimientos sobre psicología aplicada; entre ellos presidentes, dueños de empresas y estrellas de la sociedad.

Asociamos automáticamente a las palabras con pensamientos y emociones.

¿Que palabras utilizas más?

Si estás utilizando cualquier tipo de palabra que represente un pensamiento o sensación negativa, tenes la maravillosa posibilidad de tomar una acción definida en este momento: ¡eliminarlo!. Deshazte de el por cualquier medio que consideres adecuado. ¡No hay recompensa en el pensar incorrectamente! Muchas personas oran por misericordia y ayuda, mientras siguen alimentando pensamientos egoístas y enfermos en su propio corazón.

¡Tenemos la elección! Sea quien sea el responsable por el cual estemos aquí hoy, a el le debemos el poder de la elección. No podemos pedirle que cambie las reglas de la Naturaleza para que nos entregue algo que no merecemos; cosecharás lo que siembres.

Aquí relataré algunas opciones en base a la experiencia personal y a la imaginación, que pueden ser utilizadas de manera práctica para conseguir resultados:

Si no te sientes tan bien como quisieras sentirte:

Dite a ti mismo: “estoy teniendo un mal día; TODOS tenemos un mal día.”
NO te digas a ti mismo: “Me siento fatal.”

Si estás dudando de algo que quieras hacer:

Dite a ti mismo: “Quien no duda, no está intentando nada nuevo. Tomaré la decisión correcta.”
NO te digas a ti mismo: “Siempre me sucede lo mismo.” Ni tampoco redundes en preguntas que induzcan a más y más duda.

“La duda y el temor nunca han logrado nada, y nunca lo harán”

– James Allen.

 

Reflexión final

No te castigues a ti mismo, ni a los demás, con el vocabulario que eliges. Recuerda las palabras del rico filósofo Creso, consejero de Ciro, el rey de los persas:

“Recuerdo, oh rey, y tomaos esta lección en serio, qué hay una rueda en la que pueden girar los asuntos de los hombres, y su mecanismo es tal que impide que un hombre sea siempre afortunado.”

Todos tenemos malos y buenos momentos; eso es la vida. ¡No es necesario quedarse ahí! Ni siquiera es razonable quedarse parado ahí. La vida es crecimiento. Usted, no las circunstancias, tiene el poder de hacerse feliz o infeliz hoy.

Busca las palabras que te hagan avanzar y aplicalas. Busca las palabras que te hagan agradar más a los demás y aplicalas. Y recuerda que a todos, tarde o temprano, nos toca resistir el contacto de la rueda con el piso.

¡Gracias por tu tiempo!

El pensamiento correcto.

Empatía con la vida.

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