La empatía es una habilidad que nos permite apreciar el punto de vista de la otra persona; “ver la situación como el otro la ve”. La aplicación de la empatía puede guiarnos a saber cómo hacer que la otra persona se siente comprendida y apreciada por nosotros. De esta manera, podemos hacer que las relaciones con los demás sean un maravilloso intercambio de ideas y experiencias para enriquecer la vida.

De una u otra manera, gran parte de la sociedad pasa por alto que el objetivo de desarrollar habilidades, como sería la empatía, tiene consecuencias en las experiencias y en la calidad de vida. Muchos están demasiado concentrados en satisfacer una sola necesidad, o a la sumo dos: riqueza material y sexo. Ambos dos son parte de la plenitud y el bienestar que podemos experimentar, pero no son los únicos; y tampoco los más importantes.

Un estudio realizado recientemente, confirma lo que muchos otros comenzaron afirmando: “ningún nombre es una isla.” Y, yendo un paso más a fondo en esta idea, podría decirse que ningún hombre «disfruta ser una isla». ¡El contacto humano nos hace humanos!

Un estudio de 75 años realizando en la universidad de Harvard determinó que el factor determinante de la una vida larga, saludable y feliz era la formación de relaciones humanas saludables y constructivas (Solamente eran efectivas si las relaciones eran profundas emocionalmente y constructivas). Nuevamente con este estudio podemos descartar la idea tabú de que el dinero, la fama, o cualquier otro tipo de logro superficial dan felicidad genuina a las personas. Lo que somos y lo que vivimos día a día es lo que finalmente construye nuestra calidad de vida.

La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad.

– Sir Francis Bacon

Habiendo asumido la importancia de las relaciones sociales con los demás, y como la empatía nos hace enriquecer esas relaciones para disfrutar una mejor vida; ¿como podemos aplicarla en nuestra vida de manera práctica?

Acción

La aplicación de esta idea puede plasmarse con las siguientes acciones:

1) Contacto visual
2) Escuchar
3) Sonreír
4) Imitación corporal

1) La primera acción tiene su justificación, al igual que las otras, en los hechos. Pude deducir mediante la lectura y la experiencia, que una conversación enriquecedora entre dos personas no puede ocurrir a menos que ambos se estén mirando a los ojos atentamente. Puede ser un «científico loco» por un día y recopilar mediante su propia experiencia este mismo conocimiento. Aunque con solo recordar situaciones previas en su vida podría ser suficiente.

2) Escuchar con empatía es prestar un oído emocionalmente a un ser humano exactamente a nosotros e intentado llevar la conversación hacia ideas positivas y beneficiosas para ambos. Hay una diferencia entre escuchar esperando discutir y rebatir la idea de la otra persona, y escuchar intentando dar consejos sanos basados en hechos. Si la otra persona nos pide nuestra opinión, podemos darla. Pero si una persona, como pasa usualmente, nos habla sobre algún problema o nos pregunta una solución, ¡no tenemos derecho a emitir una opinión! No a menos que esté basada en hechos, o aclarando claramente que lo que estamos ofreciendo es una opinión, y no son los hechos.

3) Una leve sonrisa es la llave de entrada al corazón de nuestro compañero. Es fácilmente de observar también que la fisiología de dos personas que están teniendo una charla denota, sin que ellos sean consciente de ello, las emociones que están experimentando. Si ves a dos personas mirándose a los ojos y sonriendo, tal vez muy levemente, podrás ver a dos personas que están teniendo una charla amorosa y positiva. Esta es la esencia de la empatía. Con una sonrisa en nuestro rostro, «preparamos el terreno» para una charla positiva.

4) La imitación corporal está basada en la programación neurolingüística; tendemos a expresar más fácilmente nuestras opiniones cuando nos sentimos en sintonía con la otra persona. Si una persona se encuentra sentada con los brazos cruzados no podemos esperar entablar una conversación amistosa manteniéndonos parados y agitando las manos. Debemos entrar en armonía con el estado mental de la otra persona imitando su postura corporal y luego, palabra a palabra, ir llevándola hacia fines positivos para ella y para nosotros mismos cambiando nuestra postura física.

No olvides que más allá de tu objetivo principal en la vida, y también tus pequeños objetivos, que “las relaciones humanas son los que nos hace humanos.” Cada acción destinada a construir una relación profunda y saludable, vale tanto como una acción destinada a tu trabajo diario. (E incluso más)

Podrías separar tiempo diaria o semanalmente, para la construcción de estas relaciones que van a acompañarte a lo largo de tu vida; una o dos horas por día es un buen promedio, por ejemplo. La empatía puede crear y mantener esas relaciones si la utilizas de manera adecuada.

¡Gracias por tu tiempo!

Empatía con la Vida.

El pensamiento correcto.

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