La consistencia es como la canción que se repite en nuestra mente; tenemos la idea de que porque fuimos algo ayer, lo mismo deberíamos ser mañana. Si mañana tenemos una opinión distinta a la que tenemos hoy sobre algún tema, o sobre todos, nos llamarían inseguros. O tal vez nosotros mismos lo haríamos. Pero, ¿no es esto limitar la infinidad de opciones del futuro a una sola cosa conocida y posible? ¿No sería esto aceptar la idea de que no podemos ser mejores mañana de lo que fuimos hoy?

Esta es una trampilla para la vida de las personas. Los que se quedan atrapados en ella viven una vida monótona y desmotivante; los que se alejan de esta ilusión tienen la libertad de poder elegir su destino en base a las intuiciones que la vida les presente. Podría presentarse el tema con la conocida frase: “si tienes el por qué, el como se resolverá por sí solo.”

¿Porqué queremos ser consistentes con nuestras propias debilidades? “Si hoy fui un intolerante y malhumorado hombre, ¡mañana debere serlo! Yo no puedo cambiar, y los demás ya me conocen por lo que soy. Todos, incluido yo, saben que es mi manera de ser.” Claro que no pensamos esto conscientemente, nadie anhela ser un tonto. Sin embargo, nuestro subconsciente no distingue entre lo que está bien o mal; simplemente recibe, y ejecuta. ¡Y lo repite!

¿Como derrotar la Consistencia?

Una acción contraria a la idea establecida. Por ejemplo, analicemos un caso que podría ser de importancia: el ejercicio físico.

La Organización Mundial de la Salud realizó en el 2014 estimaciones a nivel mundial sobre el índice de obesidad y se concluyó en los siguientes datos:

* En 2014, más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 600 millones eran obesos.
* En general, en 2014 alrededor del 13% de la población adulta mundial (un 11% de los hombres y un 15% de las mujeres) eran obesos.
* En 2014, el 39% de los adultos de 18 o más años (un 38% de los hombres y un 40% de las mujeres) tenían sobrepeso.
* Entre 1980 y 2014, la prevalencia mundial de la obesidad se ha más que doblado.

Por si el sentido común no nos es suficiente, hay muchísimos estudios científicos que pueden encontrar sobre la temática del vínculo mente-cuerpo. Dicho de otra manera, podemos experimentar elevadas experiencias de vida a través de la salud de nuestro cuerpo. De otra manera, será muy poco probable.

Entonces: si estamos disgustados con nosotros mismos por no hacer ejercicio físico, nuestra idea con respecto a esto sería algo así: “No tengo tiempo para hacer ejercicio”; “Cuando tengo tiempo nunca lo hago, ¡no entiendo porque!”; “Toda mi vida me costó hacer ejercicio.”; “Mira esa persona, es increíble la disciplina que tiene para hacer ejercicio.”

Toda estas palabras representan la creencia que está instalada en nuestro subconsciente. Por el hábito de la consistencia, estamos condicionados a tener la misma idea acerca del ejercicio físico mañana. Y el día siguiente.

Aquí entra en juego la solución al problema: la acción en reversa. El quiebre de la ilusión de la consistencia se realiza desafiando esa idea de ti mismo haciendo exactamente lo contrario. “Tengo tiempo para hacer ejercicio físico.”; “Siempre que tengo un momento libre, lo utilizo para hacer ejercicio.”; “Hacer ejercicio es muy sencillo.”; “Mira esa persona, tiene la misma disciplina que yo para hacer ejercicio.”

Se lo que estás pensando: “¡No puedo creerme esas cosas!” ¡Exacto! Por supuesto que no puedes creértelas, porque aún no habías pensando en esa posibilidad; utilizaste todo tu tiempo, hasta ahora, en pensar en todas las excusas que encontrabas. Y ahora tu subconsciente, cumpliendo rigurosamente con su tarea, ¡esta dándote el resultado de esos viejos hábitos de pensamiento! La persona que hace habitualmente una o dos horas de ejercicio no es un superhombre; es un hombre que ha condicionado a su subconsciente con esa idea. ¡Y el hábito no tiene otra alternativa que obedecer! El no tiene la potestad de decir: “no importa que tanto pienses en estar en buen estado físico, yo te devolveré hábitos de obesidad.” Lo que metemos, es lo que sacamos.

Proceso

Lo que sentirás inmediatamente será incredulidad, cinismo, y tal vez estrés; lo que es completamente razonable. Esta incredulidad y este cinismo, parecen tan reales que incluso nos pueden hacer dudar de los hechos, o ignorarlos. Debemos apoyarnos y mantener nuestra atención en el pensamiento correcto; en los hechos.

Científicamente esta comprobado que en un periodo de 30 días consecutivos, sin interrupción, se asegura la formación de un nuevo hábito. Otros estudios sitúan el tiempo en 21 días. En nuestra propia experiencia descubriremos que este tiempo va a estar íntimamente relacionado con la profundidad emocional con la que realizamos las acciones. Mientras más emociones sentimos, mejor.

Conclusión

La consistencia puede ser un buen aliado si lo utilizamos en post de buenos hábitos. Pero se convierte rápidamente en nuestro peor enemigo si lo asociamos a nuestras limitaciones. En este pequeño artículo lo relacionamos con la idea de la salud, ya que como dijo Ralph Waldo Emerson: “la primera riqueza es la buena salud“; más allá de esto, la consistencia se aplica a todas las actividades de nuestra vida: es la Ley del Hábito.

Es importante aclarar que todo este texto está basado en hechos, científica y moralmente. Si necesitas ayuda con la aplicación, o tienes alguna duda, puedes enviarnos un mensaje por el cartel que se encuentra debajo de este artículo o dejar un comentario con tu e-mail y consulta.

¡Muchas gracias por tu tiempo!

Empatía con la vida.

El pensamiento correcto.

Anuncios