Los seres humanos poseemos dos tipos de herencias: la herencia física y la herencia social.

La herencia social es la que recibimos a través de nuestro entorno; sea educación, actividades, trabajos, etcétera. La herencia física es la que recibimos a través de la evolución paulatina de nuestra especie; sobre todo de las personas de las cuales somos descendientes. La primera puede cambiarse; la segunda no puede cambiarse para nuestro propio provecho, ya que es una evolución paulatina y nuestros esfuerzos afectarán a nuestras próximas generaciones más que a nosotros mismos.

Por la herencia física de nuestros antepasados, los hombres de las cavernas, recibimos el mecanismo biológico del estrés. Ante un estímulo de peligro hay dos alternativas: luchar o huir. Para ellos era algo necesario por el constante peligro real al cual se enfrentaban cada día en orden de sobrevivir.

Esto es lo que hace el estrés fisiológicamente:

  •  El corazón late más fuerte y rápido
  • Las pequeñas arterias que irrigan la piel y los órganos menos críticos (riñones, intestinos), se contraen para disminuir la pérdida de sangre en caso de heridas y para dar prioridad al cerebro y los órganos más críticos para la acción (corazón, pulmones, músculos).
  • Los sentidos se agudizan

La gran diferencia es que nuestros antepasados utilizaban este mecanismo para huir de peligros reales; nosotros somos capaces de utilizarlo estando en cualquier lugar y en cualquier momento, por el  poder de nuestra imaginación. Mientras ellos escapaban de Leonés, nosotros escapamos de problemas (que incluso pueden no existir).

La gran diferencia entre el estrés y la preocupación es que el estrés es biológico y la preocupación psicológica. En el libro “Porqué las cebras no tienen úlceras”, Robert Sapolsky explica cómo funciona el mecanismo del estrés en los animales salvajes, como la cebra:

Supongamos que la cebra esta pastando con todas las de su especie tranquilamente. Ante un peligro inminente, como el ataque de un León, se activa el mecanismo del estrés, lo que le permite activar al máximo sus capacidades físicas necesarias para la huida o la lucha. Ante esta coyuntura, la cebra tiene dos resultados posibles: salvarse, o morir. En el caso de que sea una cebra afortunada y sobreviva, la acción posterior será ir nuevamente a pastar con las demás cebras. No podrás encontrarla preguntándose: “Tonto León, ¿porque me atacó a mi?”, o, “¿Que pasará cuando ataque de nuevo?” El estrés biológico termina cuando el peligro real ha acabado.

Los seres humanos tenemos la capacidad del razonamiento, además del instinto de supervivencia. Esto es algo fabuloso, si lo utilizamos de manera correcta. El problema es que la idea del estrés ha sido tan negativizada en la sociedad que esta facultad de razonamiento que poseemos lleva a algunos incluso a la muerte psicológica. Es como si una cebra logrará escapar del León, y luego se muriera de un infarto imaginando cómo fue que escapó. ¡Este es un dato importante!

¿Cuál es la herramienta psicológica del ser humano?

La imaginación. Si es utilizada adecuadamente, el hombre puede escapar del León utilizando el mecanismo biológico del estrés, y luego crear ciudades en las que el León no pueda fastidiarlo. Si es utilizada de manera perjudicial, la imaginación puede convertir un gato doméstico en un León; generando exactamente la misma reacción biológica que en el caso de que sea realidad.

El estrés es realmente algo bueno, y no desde una visión optimista distorsionada; sino desde la implacable y sólida realidad. Si tenemos una pelea con alguien y nuestro estrés se dispara, es algo normal. Si después de la pelea, seguimos alterados y enojados, el estrés se ha convertido en preocupación: seguimos alimentando al pensamiento y la emoción negativa con nuestra imaginación. El proceso biológico del estrés es extendido por nuestro poder de razonamiento. ¡Una cebra es más inteligente que nosotros!

Supongamos que pusiéramos a una cebra y un humano en un experimento y le diéramos al humano $1.000 USD; mientras que a la cebra no le damos ni un dólar. Al cabo de una semana, lo citamos nuevamente para una evaluación: la cebra esta exactamente igual que la semana anterior. Pero, ¡no el humano! Decidió utilizar su regalo de 1.000 USD para comprarse hamburguesas, gaseosas, cigarrillos y algunas drogas. ¿Quien salió más beneficiado de este experimento?

Conclusión

El estrés es una reacción biológica que no tiene porque extenderse más allá de la situación estresante. La extensión es lo que llamamos preocupación, y es parte de nuestra herencia social. Vemos al estrés como algo malo simplemente porque nos dijeron que era malo, y los medios de comunicación y personas de nuestro entorno a menudo siguen alentando esa idea. Estamos utilizando nuestro poder de razonamiento, nuestros 1.000 USD, en comprar comida chatarra. Cualquiera persona que te diga: “Estoy estresado”, fuera de un ambiente real de peligro, puedes contestarle: “¡Basura!”, aunque sería insensible y poco educado, sería cierto. El o ella, está preocupado, y esta preocupación es la causa de no ejercer nuestro propio razonamiento para dirigir inteligentemente nuestra imaginación.

¡Si al estrés, no a la preocupación!

Gracias por tu tiempo.

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