¿Alguna vez te has sentido herido por la opinión de otra persona? ¿No entiendes porqué algunas personas hacen cosas tontas para llamar la atención? ¿Porqué los demás quieren convencernos de algo que ellos creen, a toda costa?

Cada uno de nosotros necesita sentir que su vida significa algo; necesitamos sentir que podemos influir en la vida de los demás significativamente; que podemos ser transcendentes. Es una necesidad humana.

“Me llevó mucho tiempo no juzgarme a mi mismo a través de los ojos de otro”

– Sally Field.

La forma en que satisfacemos esta necesidad varía en cada individuo: algunos insultan al otro o lo denigran en público para satisfacerla, otros dan opiniones sobre lo mal que podrían resultar las acciones para sentir que están siendo escuchados, otros necesitan golpear a los demás para sentirse importantes; los más sabios han aprendido a orientar esta necesidad hacía un fin que los beneficia a ellos mismos y no afecta al derecho de los demás. La necesidad debe ser satisfecha: nosotros no somos una excepción.

¿Cómo utilizar este aprendizaje a diario?

Las opiniones son el commodity de la humanidad: todos tienen de sobra y están dispuestos a regalarlas a cualquiera que las pida, o incluso no hace falta que la otra persona las pida. Estas opiniones no nacen de tu necesidad de conocimiento, sino de su necesidad de sentirse importantes. Tal vez, lo que estés apunto de oír pueda cambiar totalmente el curso de tu vida: todo lo hayas escuchado hasta ahora, sin haber utilizado tu propio juicio de razonamiento para filtrarlo, son solo ideas que provinieron de la necesidad de otra persona de sentirse importante.

La forma práctica de utilizar el conocimiento del que estamos discutiendo es ser consciente de: ayer, hoy y mañana recibirás opiniones de los demás basadas, en gran medida, en sus propias necesidad y también en sus propias limitaciones. Tal vez una persona obesa a la cual le preguntas cómo bajar de peso quiera ayudarte y este basando su opinión en tu necesidad, pero sus propias limitaciones le harán decirte que es imposible bajar de peso. Toda la información que otra persona pueda darte, pasa por el filtro de lo que esa persona es.

Entonces, ¿como solucionamos el problema? ¿No confiando en nadie? Si, y no. Sabiendo que todos tienen la necesidad de satisfacer su deseo de significación, debemos filtrar la información que está detrás de su opinión. La solución es pensar, antes de adoptar cualquier que los demás quieran inconscientemente imponer sobre nosotros. Cada persona nace independiente y su vida es lo que esa persona decide, o deja que otros decidan, hacer con ella.

“Juro por mi vida, y mi amor por ella, que jamás viviré para otro hombre, ni exigiré que otro hombre viva para mí.”

-La rebelión de Atlas, de Ayn Rand.

Las opiniones, las acciones, y cualquier otra cosa que puedas recibir de otra persona, puede estar (y lo está, en la gran mayoría de las veces), condicionados por su propia necesidad de sentirse trascendentes.

Conclusión

El motivo de este breve texto es colocar una llama de luz en la oscuridad de la ignorancia que padecemos a diario: ¿cuantas limitaciones habremos adoptado por la necesidad de otros de sentirse importantes? ¿Cuan afectada se ve nuestra vida hoy por haber aceptado el razonamiento, o la falta de él, de otra persona? Estoy seguro que la mayoría de nosotros podrá encontrar, sin ir muy lejos, algunas de estas limitaciones. Y también debemos estar seguros, porque el mundo objetivamente lo demuestra, que podemos eliminar esas limitaciones buscando el origen de ellas y reemplazándolas por el conocimiento, la razón, y las posibilidades que otros ya están aprovechando.

“Aceptamos aquello que creemos merecer.”

Gracias por tu tiempo!

Empatía con la Vida

El pensamiento correcto

Anuncios