“Las circunstancias no hacen al hombre, pero si lo revelan a él mismo”

-James Allen

¿Tuviste la experiencia de haberte enojado con alguna persona que no te trato como esperabas que te tratara? ¿Porqué nos enojamos tanto cuando algo en las circunstancias no está de acuerdo con nuestras expectativas? ¿Porqué, en ocasiones, ante la misma circunstancia tenemos una reacción totalmente distinta?

Si hiciéramos un bosquejo del peor comienzo de día que podrías tener, ¿cómo sería? Si hiciéramos un bosquejo de mejor comienzo de día que pudieras tener, ¿como sería? En estos dos casos las circunstancias que se dan deberían ser prácticamente antagónicas. En este texto vamos a adentrarnos más en la causa de la reacción en las circunstancias, que pasa desapercibido en nuestro día a día porque no queremos tomarnos el trabajo de analizar porqué sentimos lo que sentimos; es más sencillo decir: “¡Maldito chofer!” “¿Porqué esa persona me está mirando mal? Voy a mirarlo mal yo también”, “Oh, una baldosa mojada, sabía que este día solamente podía empeorar.” Etcétera (estas frases fueron suavizadas para no escandalizar a personas sensibles con el lenguaje).

Hay una simple verdad: ¡Eso no es verdad! Las circunstancias no hacen al hombre; Cada mal día comienza incluso antes de que usted levante un pie de la cama, antes que cualquier circunstancia, mas que la de moverse su almohada, se hubiere hecho carne. Hay dos formas de despertarnos: con alta energía, con baja energía. Teniendo en cuenta que pensamientos de enojo, envidia, odio y demases, representan baja energía a nivel científico. El caso contrario son los pensamientos de alta energía: amor, orgullo, aceptación y demases, los que nos hacen fuertes.

Si nos levantamos golpeando el despertador como si nos hubiera insultado sabremos que, a menos que intervengamos con nuestra capacidad de elección, será un pésimo día. Si abrimos los ojos y sentimos que el sol nos esta dando un pequeño abrazo, “demonios, va a ser un día hermoso!”. ¿Qué hace que ante la misma circunstancia, lo que sentimos sea distinto? Estás circunstancias no hacen mas que revelar lo que sentimos en nuestro interior. El mundo que percibimos con nuestros sentidos es una consecuencia del mundo que percibimos con nuestros pensamientos, no hay duda alguna sobre esto; repito: no hay duda alguna sobre esto.

Siempre está temática me hace pensar en una metáfora que utilizaba el Dr Wayne Dyer: supongamos que usted toma una naranja, la tiene en su mano, y se pregunta: ¿que hay dentro de esta naranja? Si la presiono, y la exprimo, ¿que espero obtener? Obviamente, lo que hay dentro, jugo de naranja, claro. Ahora, tomase a usted mismo, mírese frente al espejo y pregúntese: ¿que hay dentro de mi? Si me presionan, me exprimen, ¿que obtendrán? Obviamente obtendrán lo que hay dentro. Si hay amor, paz, tranquilidad, podrán exprimirme hasta mi ultima gota y eso será todo lo que obtendrán. Pero, ¿que pasa si hay ansiedad, estrés, odio, enojo? Ante la misma presión, podemos obtener dos resultados completamente distintos.

Sugerencias practicas

En los primeros 30 minutos del día tendremos una serie de pensamiento que representarán, si nos disfrazamos de matemáticos, un 70% aproximadamente de los pensamientos que vamos a tener a lo largo del día. Lo que muchos ignoramos es que el día no comienza cuando abrimos los ojos, sino antes de cerrarlos. Exacto, nuestra mente subconsciente trabaja durante toda la noche sobre los pensamientos que tenemos en los últimos minutos antes de dormir (a menos que hayamos tenido una experiencia emocional muy fuerte, como el amor o chocar el automóvil). Si nos levantamos o no con energía va a estar habitualmente muy, muy relacionado con lo que pensamos antes de dormirnos.

  1. Piense durante cinco minutos en tres situaciones en las que, ante la misma circunstancia, tuvo una reacción completamente distinta. Profundice en esta idea de que las circunstancias solamente revelarán lo que llevamos dentro.
  2. Los últimos minutos antes de dormir, piense en sus sueños más valiosos, en los deseos que amaría que se cumplieran. Estos, por definición, son los de más alta energía. Nuestra mente subconsciente trabajara sobre ellos durante la noche.
  3. Sea escrutadoramente consciente sobre los primeros pensamientos que tiene en el día. “Si cada mañana nos plantearamos cual es la mejor idea que podemos tener de nosotros mismos, tendríamos otro tipo de mundo.”

Conclusión

A lo largo de este día se va a enfrentar a cientas de circunstancias distintas, con distintas personas, objetos, climas y energía; recuerde que en cualquier circunstancia usted tiene la posibilidad de decidir, y esa decisión va a definir de manera indefectible la calidad de su vida. No importa cuál sea la circunstancia, ¡importa lo que llevas dentro!

Gracias por su tiempo!

Empatía con la Vida

El pensamiento correcto

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