Estoy por tomar una decisión, puede ser la más importante de mi vida, o puede ser una decisión mínima. Me preguntó a mi mismo, mirando hacía el cielo pidiendo respuestas, ¿será esta decisión la correcta?

La duda es, según mi punto de vista, la más persuasiva de todas las debilidades mentales que podemos adquirir. ¿Por qué? Porqué normalmente intentamos justificarla con algo, y la realidad es que siempre encontraremos una causa para justificar la duda, si deseamos hacerlo. El miedo, el odio, pueden desenmascararse fácilmente porque normalmente no tienen sustento lógico, son solo emocionales. En cambio, si yo dudo de lo que decido hacer hoy, puedo adjudicar esa duda a que ayer hice algo distinto, y no debería cambiar mi manera de actuar de un día para otro. O, que yo nunca fuí bueno para hacer eso. Este tipo de emoción, la duda, es la enemiga principal de la acción definida, esa acción que solo tiene un objetivo. La duda separa los ojos del hombre que la posee, y hace que un ojo mire hacia adelante, y otro hacía atrás.

El periodo en el que habitualmente se mantiene este cuestionamiento sobre las decisiones y la profundidad de la vida es entre los 15 y los 25 años, la adolescencia y la pre-adultez. Es un período en el cual nos cuestionamos si todo lo que aprendimos en nuestra juventud, en la que no teníamos poder de elección ni consciencia propia desarrollada, es cierto, o no lo es.

Nuestra mente en ocasiones nos juega trucos, para hacernos creer que somos una realidad separada de los demás, que estamos solos y que encontrar la solución es pelear a destajo con nuestras debilidades. ¡Esto es mentira! Billones de personas han vivido en la historia de la humanidad, y la realidad es que en un aspecto mental-emocional, todos hemos y siempre viviremos vidas similares.

“Entonces, si alguien ya lo ha pasado, tal vez lo haya solucionado.” Eso es lo que deberíamos pensar, porque así funciona. Alguien debe haber sufrido ya este problema, y seguramente, ya lo ha solucionado.

Recordemos: “El que hace mejores preguntas, obtiene mejores respuestas.”

Anthony Robbins, uno de los filósofos/oradores más influyentes de este siglo, comentó que siempre que llegaba a una intersección realizaba esta pregunta. Tai Lopez, un filosofo/empresario, utiliza la misma pregunta para motivar a sus empleados y mi intuición me dice que la utilizó bastante en si mismo. Tim Ferris, Richard Brandson, y demás millonarios, pero sobre todo, personas que desarrollaron creatividad e inteligencia; utilizaron esta pregunta.

¿Cuál es? Ésta:

¿Que es lo peor que podría pasar?

En la vida tomamos ya muchas decisiones, y muchas otras no las tomamos. Pero aquí un dato muy importante: ¡Quedan aún muchas por tomar! Mientras vivamos, decidiremos.

Si estás dudando de tu capacidad, de tus talentos, de tu misión, de tu color de pelo, o lo que sea que pueda estar molestándote, recuerda: ¿Qué es lo peor que podría pasar si lo hago? A menudo la acción lleva a lugares desconocidos, a los que nunca sospechamos llegar; a esto le llamamos destino. Pero la inacción es letal.

Recuerda siempre, cuando tengas dudas sobre tomar una decisión, ¿qué es lo peor que podría pasar?

¡Gracias por tu tiempo!

Empatia con la Vida

El pensamiento Correcto

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